Columna Competitividad Empresarial

Carlos R. Flores

El poder de las pausas de seguridad

El problema frecuente es que se tiene la tendencia a no comunicar en forma apropiada las verdaderas implicaciones de un percance y dejamos que el rumor, tome el lugar de lo que verdaderamente debería prevalecer, que es la información útil para el aprendizaje.

Una de las herramientas suaves pero a la vez más poderosas que se pueden implementar en la gestión de Seguridad Operacional es una pausa de seguridad. Esta también es conocida como Safety Time-out.  Generalmente, esta es una parada general de operaciones para reflexionar sobre la ocurrencia de un percance que haya tenido consecuencias graves, ya sea en nuestra propia empresa o bien, en alguna industria similar de donde podamos obtener lecciones aprendidas y tomar acciones correctivas oportunas.

Frecuentemente, cuando ocurre un incidente que tiene un impacto fuerte y que se traduce en una fatalidad, lesión invalidante, o un casi-incidente con consecuencias significativas, es el momento de establecer 1) ¿qué ocurrió?; 2) ¿cuál fue la falla?; 3) ¿qué aprendimos?; 4) ¿qué debemos corregir?

El problema frecuente es que se tiene la tendencia a no comunicar en forma apropiada las verdaderas implicaciones de un percance y dejamos que el rumor, la especulación, la inventiva de suposiciones, la imaginación, tome el lugar de lo que verdaderamente debería prevalecer, que es la información útil para el aprendizaje.

Una componente clave de las pausas de seguridad es que deben ser conducidas por la propia gerencia general. Si esto no ocurre, es mejor no realizarlas, puesto que sería la degradación de la intención principal, que es señalar que en el liderazgo mayor de la organización la Seguridad está como un principio y no como una prioridad que puede cambiarse eventual y acomodaticiamente.

Esta sesión no debería tomar más de media hora estableciendo un protocolo de comunicación específico señalando los aspectos fundamentales de prevención del incidente, principalmente, de aquellas conductas personales y administrativas que puedan ser protagónicas para conformar la falla que llevó al percance.

La oportunidad es también uno de los requisitos para su efectividad.  No debe usted que se disipe el moméntum para hacer la presentación del incidente bajo esta metodología, ya que lo que se está realizando en realidad es además de una concientización sobre la conducta correcta, es un ritual litúrgico que debe tomar lugar para ligar los principios con la acción.

Algunas organizaciones de alta confiabilidad operativa tienen como práctica establecida que en estas sesiones se deban revisar la adherencia a los procedimientos operativos estándares, la formación correlativa sobre estas normas, el cumplimiento regulatorio, así como garantizar que participe en esta sesión no solamente la fuerza de trabajo propia, sino también aquellos contratistas y subcontratistas, pero más importante aún, que las personas propietarias de esas compañías que nos aportan servicios bajo esta modalidad, tengan también una asistencia disciplinada, porque en algunos casos, estos omiten participar perdiéndose el compromiso de transmitir el cambio al personal bajo su cargo.

Pero la pausa de seguridad no solamente puede servir para revisar un accidente ocurrido, sino también para prevenir otros.  Si se determina que la cantidad de casi-accidentes puede estar indicando una tendencia predecible sobre la inminencia de un percance con consecuencias, es importante realizar esta práctica para identificar las causas que como factores puedan estar incidiendo más allá de lo obvio, haciendo participar al personal para que puedan externar sus opiniones sobre cómo revertir esa situación.

En general, esta metodología “suave” es uno de las más eficaces para que colectivamente se puedan reforzar las conductas preventivas, dando un mensaje claro que no habrá una tolerancia a aquellos comportamientos que puedan desviarse y causar una tragedia.

No debería haber impedimento para organizar este tipo de dinámicas asegurando la conducta correcta sobre todo en forma preventiva, esto siempre será mucho mejor que reunirse en una vela, o peor aún, en un entierro.

*El autor es consultor y capacitador empresarial.

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