El 7 de agosto de 1987 los presidentes Óscar Arias, de Costa Rica; Daniel Ortega, de Nicaragua; José Azcona Hoyos, de Honduras; José Napoleón Duarte, de El Salvador, y Marco Vinicio Cerezo Arévalo, de Guatemala, firmaron el documento conjunto conteniendo los acuerdos de paz para la región centroamericana, en el Palacio Nacional de Guatemala. Se cumplen hoy 7 de agosto del 2017, treinta años de ese histórico momento que permitió abrir una oportunidad regional al cese de la guerra a través del “Procedimiento para Establecer la Paz Firme y Duradera en Centroamérica”.
El corazón de los Acuerdos es la sustitución de la guerra por el diálogo y la negociación a fin de lograr la reconciliación nacional en sociedades profundamente divididas. Tras ese objetivo se acordó cesar las hostilidades armadas en los países donde se luchaba militarmente. Se emitirían decretos de amnistía a fin de garantizar la inviolabilidad de la vida, la libertad en todas sus formas, los bienes materiales y la seguridad a quienes beneficiaba. Se perseguía la democratización para lo que los firmantes se comprometieron a “impulsar un auténtico proceso democrático, pluralista y participativo que implique la promoción de la justicia social, el respeto a los derechos humanos, a la soberanía de los Estados y el derecho de todas las naciones a determinar libremente y sin injerencias externas su modelo económico, político y social”.
“Los gobiernos realizarán de manera verificable las medidas conducentes al establecimiento o al perfeccionamiento de sistemas democráticos representativos y pluralistas que garanticen la organización de partidos y el libre acceso de las diversas corrientes de opinión a procesos electorales honestos y periódicos fundados en la plena observancia de los derechos ciudadanos” lo cual pasa, necesariamente por la realización de elecciones libres.
Se definió como un mandato el cese de la ayuda a las fuerzas irregulares y/o movimientos insurreccionales, el no uso del territorio de un Estado para agredir a otro Estado; negociaciones en materia de seguridad, verificación, control y limitación de armamento.
Se incluyó el tema de refugiados y desplazados producto de los conflictos armados internos en los Estados afectados.
Se pidió a la comunidad internacional cooperación para fortalecer la democracia y la libertad como condiciones para afianzar la paz y lograr el desarrollo.
Se crearon Comisiones Nacionales de Reconciliación a fin de “verificar el cumplimiento de los Compromisos que los cinco gobiernos centroamericanos contraen con la firma del documento en materia de amnistía, cese al fuego, democratización y elecciones libres”. Se integran mediante Decreto del Poder Ejecutivo con 2 Miembros (Propietario y Suplente) propuestos por el gobierno 2 miembros propuestos por los partidos políticos de oposición y 2 miembros provenientes de las iglesias católica y evangélica y la sociedad civil.
Se estableció una Comisión de Verificación y Seguimiento Internacional integrada por el Secretario General de la ONU, el Secretario General de la OEA, los Cancilleres de los Gobiernos de Centroamérica, los Cancilleres de Contadora y el Grupo de Apoyo.
Un Calendario de Ejecución de Compromisos con base en la Simultaneidad estableciendo que los Acuerdos forman un todo indivisible y que deben ser cumplidos simultáneamente, por tanto “el incumplimiento de un país libera a los demás del compromiso adquirido”.
Esquipulas II no fue un fenómeno aislado, sino la resultante de un largo proceso que inició con esfuerzos negociadores previos, entre los que hay que destacar, Manzanillo, Contadora, el Grupo de Países Amigos, etc. hasta lograr que se firmara el “Procedimiento para Establecer la Paz Firme y Duradera en Centroamérica”.
¿Cuáles son, en definitiva, los logros de ese doloroso y complejo camino recorrido en una Centroamérica que se desangraba? Antes que nada, haber terminado con los conflictos armados y su saldo de muerte, destrucción, exilio, cuyas secuelas aún pagamos los pueblos que lo vivimos.
¿Cuáles fueron los éxitos obtenidos? ¿Qué compromisos se cumplieron a cabalidad? ¿Qué compromisos siguen pendientes de cumplimiento?
Es una buena ocasión para centrarnos en el análisis y la reflexión en torno al porqué algunos aspectos se llevaron a la práctica y por qué no se avanzó en el cumplimiento de otros, cuando la integralidad de los Compromisos era y es una condición sine qua non para alcanzar lo que se define muy bien como la “paz firme y duradera”.
El autor fue miembro de la Comisión Nacional de Reconciliación.