El domingo 16 y lunes 17 de julio, LA PRENSA publicó entrevistas con los señores Mauricio Mendieta y Alfredo Gutiérrez, candidatos a la Alcaldía de Managua por CxL y PLC respectivamente. Mientras el primero espera una avalancha de votos pluripartidistas, el segundo piensa “modernizar Managua, desarrollar a los capitalinos y ordenar el transporte urbano colectivo”. Antes que ambos continúen detallando sus expectativas y motivaciones, quisiera que explicaran qué van a hacer con el señor Fidel Moreno cuando sean alcaldes. ¿Lo despedirán, lo trasladarán a un distrito o lo mantendrán como secretario general con el poder total?
¿Por qué creen que el orteguismo vende la idea que nadie más que ellos puede gobernar Nicaragua y que después de Ortega, el caos…? Primero, porque no están dispuestos a entregar el poder en elecciones legales y transparentes, por eso en el Consejo Supremo Electoral sigue intacto el aparataje fraudulento con todo y la OEA. Segundo, porque si acaso lo perdieran, volverían las asonadas, tomas de tierras y los paros del transporte urbano colectivo que desbarataría los planes del candidato Gutiérrez. Ninguno de los partidos “opositores” participantes está interesado en confrontar eficazmente esta realidad, asumiendo una actitud pusilánime que provoca antipatía en la población opositora y desprecio en la población sandinista. Es válido entonces preguntarles ¿de qué segmento electoral esperan conseguir votos para ganarle al orteguismo? ¿Con qué plan de lucha piensan alcanzar y sostener el poder? ¿Piensan que la gente se va a molestar un domingo para ir a votar por un partido que corre para perder? Terminarán llorando porque les volvieron a robar las elecciones o negociando concejalías regaladas. Estos partidos están dispuestos a ser “eternamente opositores” a cambio de algunos cargos. Después de tres machetazos descargados a la dirigencia CxL ¡siguen con la misma estrategia!
Estos dirigentes no se han percatado que si los socialistas S XXI sienten su poder en riesgo, les importa un comino lo que diga la OEA o el mundo entero, y si tienen que sacrificar al mismo pueblo, ¡lo sacrifican! Si Ortega les ofreció en privado que les respetaría los votos, no caigan en la ingenuidad de creer que lo hace honestamente. Él sabe que además de Nica Act, enfrenta un deterioro económico por razones objetivas, y como político hábil no quiere evolucionar en la dirección venezolana. Puede incluso regalarles Managua, pero ni una pizca de poder. Si no creen, pregunten al doctor Sergio Cuarezma, al doctor Manuel Martínez o a María Dolores Alemán.
No crean tampoco que ese 50 por ciento de nicaragüenses independientes son apáticos, simplemente no validan ese jueguito opositor. Saben que derrotar al orteguismo requiere una estrategia de resistencia de años, comenzando por ganarse al pueblo. Finalmente, no sigan autojustificándose con el cuento que si no participan en estas elecciones solo quedaría la guerra. Consideren las siguientes alternativas:
• Acordar entre todas las fuerzas políticas opositoras una propuesta central de nación que mejore el excluyente y engañoso cuento de “alianza tripartita”, con democracia, justicia social y económica. Comprométanse ante el pueblo que la cumplirán independientemente de qué partido gobierne Nicaragua.
• Negarse a participar en elecciones donde no exista la posibilidad real de alcanzar el poder legalmente. (La OEA podrá decir que hubo fraude, pero jamás será garantía para traspasar el poder, como no lo es en Venezuela).
• Denunciar, confrontar y resistir al orteguismo hasta en la más mínima arbitrariedad y abuso, contra cualquier ciudadano en cualquier rincón del país. No es necesaria la lucha armada.
• Ofrecer alternativas propias con cada error de Ortega que afecte la población.
• Mantener constante la denuncia internacional.
• Cohesionar alrededor de esta propuesta a todos los sectores antiorteguistas (políticos, civiles, católicos, evangélicos, asalariados, empresarios, jóvenes, mujeres, desempleados, etc.) persuadiendo con el ejemplo de líderes que renuncian a su propio beneficio. Ya vendrán los tiempos de una cosecha honorable.
De esta forma se podrán obtener elecciones justas y transparentes y defenderse mejor de asonadas y chantajes una vez en el poder. El mismo Ortega terminará integrándose, no querrá pasar a la historia como lo peor que le sucedió a Nicaragua.
El autor es administrador de empresas