injerencismo norteamericano, dictaduras, Venezuela
Fabio Gadea Mantilla

Maduro y su salsa

Querida Nicaragua: jamás termina uno de entender la naturaleza humana y las contradicciones permanentes que ocurren en la mente de las personas. El caso demencial del prepotente presidente Maduro haciendo gestos supuestamente contundentes en contra del “imperialismo y la CIA”, me recuerda  al tristemente célebre general Noriega, blandiendo un machete y retando al mismo “imperialismo norteamericano” a que viniera a sacarlo de su feudo en Panamá. Maduro ha ido más allá pues ha bailado salsa en un su programa de televisión, burlándose de sus adversarios políticos y naturalmente del odiado “imperialismo”.

No entendíamos cómo en un país que se lanza a las calles en reclamo de alimentos, medicinas, corrupción, violencia oficialista,  presos políticos, turbas oficiales de asalto contra los opositores, un presidente demostrara tamaña indolencia.

El más connotado de los presos políticos es Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular, quien fue condenado a 13 años y 9 meses de prisión por su participación  en las protestas de 2014 contra el  presidente Nicolás Maduro. La sentencia fue emitida tras un maratónico juicio de 71 audiencias a puerta cerrada. Actualmente lleva tres años en prisión.

Hubo mucha presión nacional e internacional pidiendo su libertad. Expresidentes de los países democráticos de América Latina y Europa alzaron su voz a favor de la libertad de Leopoldo, quien era inocente pero guardaba prisión por razones políticas. Su esposa Lilian Tintori incansablemente visitó presidentes de América y Europa incluyendo al papa Francisco exponiendo el caso insólito de la prisión de su marido.

Hace pocos días el papa pidió al gobierno de Maduro la libertad de Leopoldo. Y dos o tres días después el presidente Donald Trump exigió que se pusiera en libertad a Leopoldo López.

Lo que dan a entender algunos analistas políticos venezolanos apunta a una treta de Maduro para suavizar la situación, calmar las protestas y llegar al final del mes presentando su proyecto de la Asamblea Constituyente a su medida, otros opinan que la lucha se intensificará con la salida de Leopoldo López. Yo creo en esto último pues no hay nada que dispare más hacia arriba la popularidad de un líder político, que una carceleada larga e injusta.

La Constituyente que propone Maduro será un instrumento en donde el propio dictador tiene escogidos a los integrantes de la misma, todos maduristas y una vez constituidos nombrará su presidente, Maduro, y decretará el Socialismo del Siglo XXI, donde habrá elecciones cada cierto tiempo, como en Cuba, para elegir a los mismos y donde se adoptará el obsoleto sistema comunista marxista leninista, fracaso y esclavitud para los pueblos.

Los comunistas o los aprendices de ellos nunca dan una puntada sin hilo, tampoco negocian cuando no están seguros de ganar o de avanzar en algo. La libertad de Leopoldo, aunque sea domiciliar, es un paso que Maduro ha dado a contrapelo de sus propios deseos, pero de la que espera sacar buenos réditos: moderar en algo la poderosa influencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, calmar la presión internacional, disminuir la cantidad de ciudadanos protestando en las calles de las ciudades.

Pero Maduro acorralado como una rata, sin mucha seguridad en el apoyo de las Fuerza Armadas, con cuatrocientos reos políticos que son una carga en su contra, no tiene una salida fácil para lograr su Constituyente. Mucho menos teniendo Venezuela una Asamblea Nacional electa con enorme mayoría de la población.

Los países democráticos tienen en la OEA el instrumento adecuado para hacer que Maduro vuelva por el camino de la democracia. La fórmula idónea  es el diálogo pues cualquier otro tipo de enfrentamiento producirá violencia, sufrimientos y escasez para el pueblo. Venezuela ha sufrido demasiado, ha puesto ya cerca de cien muertos,  jóvenes en su mayoría. Las democracias latinoamericanas tienen el deber moral de ayudar en este conflicto. Quiera Dios que la salida de Leopoldo sea el principio de un buen arreglo, de no ser así los hijos de Bolívar el Libertador seguirán en busca de su libertad.

 El autor es empresario radial.

Opinión Leopoldo López Nicolás Maduro Venezuela archivo

COMENTARIOS

  1. Rigoberto LP
    Hace 9 años

    Maduro represor tus días están contados, luego vendrá tu juicio como violador de los derechos humanos, tortura y represión contra el pueblo.
    Bastaba con dar elecciones libres, pero los tiranos no entienden, hasta que son enjuiciados o colgados como Saddam.

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