Para cada vehículo hay un lubricante, pero también cada vehículo tiene su propio historial. Y todo ello se debe tomar en cuenta a la hora de elegir el lubricante para cuya tarea nada más recomendable que consultar el manual del fabricante, sin embargo no siempre se tiene a mano, sobre todo cuando se ha comprado un vehículo ya usado.
Walter Silva, gerente de mercadeo de Dianca, manifestó que es importante identificar el tipo de combustible que utiliza el motor y de ser posible, conocer el historial de los tipos de lubricantes que ha utilizado, así como chequear el kilometraje actual del vehículo y conocer el tipo de actividad mecánica que ha venido desempeñando el vehículo.
Explicó que cada motor fue diseñado con un lubricante específico para obtener los niveles más altos en rendimiento, dentro de sus márgenes de tolerancia. “Si al motor le aplicamos un lubricante que no es el recomendado, su nivel de trabajo disminuirá potencialmente y puede provocar que en un tiempo determinado aumente su desgaste minimizando la vida útil del motor”, afirmó.
Tipos de aceites
Aceite de motor sintético: es el resultado de un proceso de ingeniería química. Las moléculas del aceite sintético tienen una forma más uniforme y contienen menos impurezas que las moléculas de los aceites convencionales. En general, el aceite sintético ofrece un mejor desempeño en temperaturas extremadamente altas o bajas. Los aceites sintéticos están generalmente formulados con aditivos de alto rendimiento.
Aceite de motor semisintético: incorpora una mezcla de aceites base sintéticos y convencionales para ofrecer mayor resistencia a la oxidación (en comparación con el aceite convencional), además de brindar excelentes propiedades en bajas temperaturas.
Aceite de motor de alto kilometraje: el aceite de motor de alto kilometraje está especialmente diseñado para vehículos más viejos o vehículos recientes con más de 120,000 kilómetros. Gracias a su incomparable fórmula y a sus aditivos únicos, un aceite de alto kilometraje permite reducir el quemado de aceite y ayuda a sellar fugas que pueden presentarse en motores más viejos.
Aceite de motor convencional: la formulación de los aceites de motores convencionales tiene un rango amplio de grados de viscosidad y niveles de calidad. Se recomienda para conductores con autos de motor sencillo y un estilo de manejo regular, en comparación con condiciones severas de manejo.
Clasificación
Los lubricantes también tienen una clasificación. “El valor SAE define el grado de viscosidad del aceite, que depende mucho de la temperatura. La viscosidad se refiere a un valor que indica la mayor o menor estabilidad de un aceite o lubricante con los cambios de temperatura, están los monogrados y los multigrados”, apuntó.
La clasificación API son lubricantes por tipo de servicio, en todos los envases de los aceites aparece y consta de dos letras, la primera determina el tipo de combustible del motor, para gasolina se usa una “S”, y una “C” para motores diesel. La segunda letra especifica la calidad del aceite, entre más se acerca a la Z, mayor calidad tendrá.
Advertencia
Si su vehículo ha usado por mucho tiempo lubricantes minerales no lo cambie inmediatamente a lubricantes sintéticos. Estos lubricantes tienen la función de limpiar el herrumbre y los barnices dejados por los lubricantes minerales, dejándolos en flotación, es importante lavar internamente el motor antes de cambiar el tipo de lubricante.
Si decide cambiar el lubricante no cambie drásticamente, vaya por etapas, trate primero con un semisintético, hasta llegar al sintético.
Es bueno saber que ahora los aceites son completamente compatibles los unos con los otros.
Nunca use aceite de barril
“ No es recomendable aplicar a tu vehículo un lubricante sin aditivos o aceite de barril, como comúnmente le llamamos, ya que este tipo de aceite no posee ningún aditivo y como resultado no cumple con su misión principal que es proteger y alargar la vida del motor”, aseguró el especialista de Dianca.