La Royal Society es la sociedad científica más antigua de Occidente, ha aglutinado a cientos de científicos —las mentes más brillantes que conocemos—. Entre sus fundadores y miembros están; Isaac Newton, Charles Darwin, John Locke, Adam Smith, etc. Su presidente, el premio Nobel, Venkatraman Ramakrishnan.
En 2012, Stephen Hawking y diez científicos firmaron petición de indulto para Alan Turing ante el gobierno británico. En 2013, Paul Nurse —Nobel de Fisiología-Medicina— era presidente de la Royal Society cuando Turing recibió un indulto póstumo de la reina Isabel II, comentando este acto expresó: “La persecución de este gran científico británico por su sexualidad fue trágica y estoy encantado de que ahora podemos centrarnos únicamente en la celebración de su legado”. Turing fue condenado a castración química por ser homosexual en 1952, hecho que lo llevó a suicidarse. Turing es considerado uno de los padres de la computación.
Que uno de los matemáticos más brillantes de la Era Moderna haya sido condenado por su orientación sexual, a pesar de que sus contribuciones salvaron a millones de vidas de la Alemania nazi, hace que uno se pregunte, ¿qué clase de sociedad es capaz de hacer eso? No es una sociedad moralmente correcta. Una sociedad ignorante es también destructiva y violenta, por lo general también pobre. En Kenia, Camerún, Egipto, Líbano, Túnez, Uganda y Zambia se realizan exámenes que denigran la privacidad de personas que son acusadas por su orientación sexual. En Kenia la homosexualidad se castiga con 14 años de cárcel, en Egipto con tres. No es correcto. En un artículo anterior en LA PRENSA el exministro Humberto Belli escribió lo siguiente, como broma:
—Amigo: “Yo quiero ser gay”.
—Charlie: “Está bien”.
—Charlie: “Yo quiero ser hetero”.
—Amigo: “¡Homofóbico!”
A mi juicio supone un peligro permitir que una persona sea considerada menos que otra por su orientación sexual y criminalizarla. La humanidad lleva siglos tratando de cortar las cadenas teocráticas que le apresan. Las democracias occidentales nacieron bajo el principio del respeto a los derechos individuales.
Apple es la empresa de valor bursátil más grande de Occidente, su presidente, Tim Cook, es abiertamente homosexual. No son los progresistas contra los conservadores, es juzgar racionalmente a una persona por su valor como tal y su contribución a la sociedad. No es meramente un rótulo en un bus español, es en realidad algo más serio y de profundas consecuencias.
—Amigo: “Yo quiero ser progre”.
—Charlie: “Está bien”.
—Charlie: “Yo quiero ser conservador”.
—Amigo: “¡Intolerante!”
No es que los tolerantes estén creando una especie de totalitarismo ideológico, las libertades actuales han tenido un alto costo, no es una broma. Es acerca de crear sociedades prósperas, seguras, científicas y libres, con acceso a los mismos derechos y oportunidades. Por eso el Estado es laico, no tiene religión, pero sí objetivos.
El gobierno británico, continúa pidiendo disculpas por sus errores, último caso, el homosexual más viejo del pueblo —92 años, George Montague—, recibió disculpas de Theresa May. El papa Francisco, también progresa; recibió al único primer ministro gay del mundo con su marido, la pareja de Luxemburgo. Bruce Bagemihl realizó un exhaustivo estudio científico en que reprodujo el comportamiento sexual de 450 especies de animales; mamíferos, aves, reptiles e insectos y demuestra que todos tienen comportamientos homosexuales. Su libro de 768 páginas Biological Exuberance: Animal homosexuality and natural diversity, es imperativo leerlo.
Entonces ¿será la naturaleza progre o tolerante? Si alguien quiere encontrar respuesta a los comportamientos “gay” del “homo sapiens” es sencillo; la naturaleza tiene la respuesta. Pero nunca la puede tener humano alguno. El “motto” de la Royal Society es: No tome la palabra de nadie.
El autor es Analista de Inversiones y mercados financieros