Jorge Salazar Cardenal

¡Mi padre! Jorge Salazar Argüello

Recordemos el pasado para ver hacia el futuro.

En nombre de la paz y el entendimiento de todos los nicaragüenses, doña Violeta declaró el 23 de marzo de 1990 la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional. Con esta ley “se otorga amplia e incondicional amnistía por todos los delitos políticos y conexos, cometidos por los nicaragüenses naturales hasta la fecha de la publicación de la presente ley”.

Con esta ley, los asesinos de mi padre, que nunca fueron juzgados, quedaron en plena y absoluta libertad. Al respecto felicito a doña Violeta por esta ley, conociéndola, sé que no fue una decisión fácil, pero era necesaria.

Con los asesinos, me queda decir que moralmente nunca estarán libres. Mientras sigamos en esta tierra, tanto yo como ellos dormiremos con su dulce recuerdo.

Por la paz y la inocencia de los hijos de ambos, que Dios los perdone.
Sin pretender reivindicar inútilmente, la muerte de mi padre, lo importante es poner las palabras en su lugar. Ser mártir en mi Nicaragua tiene la triste y cruel connotación de haber sido asesinado sin haber recibido justicia alguna. Espero en nombre de todos mis hermanos nicaragüenses, que esa Nicaragua de donde han salido los mártires, no los siga produciendo. .

Y es este el punto clave donde todos los nicaragüenses nos tenemos que concentrar. ¡No queremos más mártires! ¡Ni un campesino, ni un estudiante, ni un empresario, ni un periodista, nadie más! Adelante es donde tenemos que centrar nuestra atención.

He vivido en carne propia la muerte de mis seres queridos, mi padre y tres hermanos de mi madre Lucía Cardenal viuda de Salazar. Gabriel, Antonio y Julio. Todos, sangre de nuestra sangre y latidos de nuestros corazones. Todos entregaron sus vidas, tratando de hacer sentido de la injusta ecuación que busca la paz y la justicia en nuestros pueblos.

Recordemos que los discursos no cambian la historia, por el contrario, los discursos hacen la historia. ¡Ya no estamos en guerra!

¡En lo personal, no vale la pena ni recordarla! ¡Nadie se está peleando, nadie está pensando en reconciliación, esa etapa ya pasó, se fue! Está tan enterrada como lo está William Walker en el cementerio de Trujillo, Honduras.

Aprendamos la lección, es simple y no hay una manera sutil de expresarla, ¡es lo que es!
Hay que conducir un gobierno justo y representativo a las buenas, o el pueblo lo exige y enseña por las malas.

Por ahora lo que nos queda es sumar en esta ecuación, produciendo, comunicándonos y opinando. El poder ejecutivo ha tenido y sigue teniendo aun la oportunidad de hacer un buen gobierno, la oportunidad de adquirir la confianza de los ciudadanos. Si se hace, los resultados de las siguientes elecciones serán el reflejo de su gestión como gobierno, representativo y justo para todos. Y si ganan en elecciones libres y limpias, bien, y si pierden, bien también. Todos ganamos, ¡Nicaragua sigue adelante!
¡Cambiemos de página!

Cuando esto suceda, cuando haya un gobierno salido de elecciones correctas y limpias, cuando la paz sea la causa común de todos los nicaragüenses, aceptaré que llamen a mi padre mártir por la paz.

El autor es  empresario.

COMENTARIOS

  1. Mauricio Cisne
    Hace 10 años

    Lindas palabras para recordar a un gran hombre,

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