Después una temporada regular con una exagerada carga explosiva, que generó múltiples suspicacias respecto a la calidad de los lanzadores y la vivacidad de la bola, los tiradores se colocaron en un primer plano durante la semifinal, en la que los artilleros no pronunciaron palabra.
Sin embargo en el despegue de la Final, los bateadores volvieron a ser protagonistas en una noche en la que hasta el viento conspiró contra los carabineros, mientras los Tigres sacaban la mejor parte, al imponerse 9-6 a los Gigantes, sobre un formidable escenario creado por el entusiasmo de los fanáticos.
Everth Cabrera, quien luce en un estupendo estado de forma, inauguró una noche de mucho fuego con un jonrón, en la que además Ismael Munguía y Edgard Montiel se iban a la calle por los felinos, mientras Wuilliams Vásquez y Donell Linares (dos veces) hacían lo mismo por la tropa rivense.
¿Qué fue lo decisivo anoche? La exhibición ofensiva de los Tigres sobre un lanzador como José Rosario, quien había sido una especie de excepción en la temporada en la terminó con 7-1 y 2.28. Fueron agresivos y no lo dejaron sentirse cómodo, mientras él batallaba para ubicar sus picheos.
Con semejante ataque no necesitaban picheo fino de parte de su staff. Y no lo tuvieron, salvo actuaciones notables como la de Jorge Bucardo, por ejemplo, quien hizo un relevo estupendo. Lo demás fue inseguro. Pero con tanto bateo, no era necesario un recital desde la colina.
Una vez golpeado Rosario, nada de lo que trajera Rivas iba a frenar a los Tigres, que siguieron sueltos ante los relevistas sureños y dieron forma a una victoria que tiene un peso notable. Quizá lo rescatable para los Gigantes, es que perder a Rosario no fue un golpe a su moral. Ellos siguieron peleando hasta el final.
Pero probablemente nadie, y mucho menos los Gigantes, se esperaban unos Tigres tan feroces como los de anoche. Será interesante averiguar si son capaces de mantener el ritmo hoy, así con tanto dinamismo como el mostrado por Munguía y Cabrera junto, más Montiel enseñado su potencia.
De paso vamos a estar pendientes de los Gigantes. Veremos si al fin lucen como el equipo feroz que se visualiza en el papel, pero que no termina de ensamblarse en el terreno, o si de una buena vez, van a establecer la diferencia que sus seguidores creen son capaces de mostrar. Ya lo veremos.