Rusia se despidió este jueves 22 de diciembre con todos los honores de su embajador en Turquía, Andréi Kárlov, asesinado por un policía turco, un crimen que el Kremlin comparó con una «agresión contra el Estado».
«Sin lugar a dudas, un ataque a un embajador es una agresión contra el Estado», declaró Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin, a medios locales. El presidente ruso, Vladímir Putin, suspendió su conferencia de prensa anual para acudir al velatorio celebrado en la sede del Ministerio de Exteriores, al acto asistieron las principales figuras políticas del país.
El presidente ruso depositó un ramo de rosas rojas a los pies del féretro y se sentó entre la viuda y el hijo del diplomático, asesinado a la edad de 62 años, con los que departió mientras sonaba la música fúnebre.
Putin, quien concedió el pasado miércoles 21 de diciembre a Karlov de manera póstuma el título de Héroe de Rusia, la máxima distinción del país, ha calificado el asesinato del embajador como «una provocación destinada a abortar la normalización de las relaciones ruso-turcas y torpedear el proceso de paz en Siria».
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El féretro con los restos del diplomático estaba flanqueado por una guardia de honor, banderas rusas y coronas de flores. El asesinato el lunes de Kárlov, el primero de un embajador ruso o soviético en el exterior en casi un siglo, ha causado una gran conmoción en este país.
Venganza por Alepo
La prensa, que recordaba que el policía turco mató al embajador en venganza por Alepo, destacaba el alto precio que Moscú ha pagado ya por su intervención en Siria, donde han caído 23 militares, además de los 224 pasajeros que murieron en un atentado en Egipto contra un avión con turistas rusos a finales de 2015.
Kárlov, que encabezaba la delegación rusa en Ankara desde 2013, fue calificado de «profesional del máximo nivel» por el titular de Exteriores, Serguéi Lavrov, mientras el primer ministro, Dmitri Medvédev, aseguró que dicho crimen no quedará impune.

La Cancillería honró al embajador en la capital turca con una placa en el vestíbulo del edificio dedicada a los diplomáticos caídos en acto de servicio, y en la fachada los moscovitas han depositado numerosos ramos de flores.
Seguidamente, el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kiril, ofició una misa de cuerpo presente en memoria del diplomático en el principal templo del país, la Catedral de Cristo Salvador. Kiril calificó a Kárlov de «héroe» y «mártir» por su trágica muerte y no dudó en afirmar que «pasará a la historia» como «uno de los pocos» embajadores «que murió en su puesto». «Su muerte lo ha inmortalizado», dijo el patriarca, quien recordó que Kárlov promovió cuando era embajador en Corea del Norte hace diez años la apertura de una iglesia ortodoxa en Pyongyang.
El primer ministro turco, Binali Yildirim, también acudió en representación del Gobierno de su país a la embajada rusa en Ankara, donde firmó en el libro de condolencias.
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