Román González trabajó intensamente para superar al mexicano Carlos Cuadras el 10 de septiembre en Los Ángeles. Foto: AFP

Román González trabajó intensamente para superar al mexicano Carlos Cuadras el 10 de septiembre en Los Ángeles. Foto: AFP

Lo más destacado del boxeo nicaragüense en el 2016

De Román González a Byron Rojas, pasando por la muerte del entrenador Arnulfo Obando y por la desdicha de quienes pudieron ser campeones y no lo lograron. LA PRENSA te lleva por un recorrido de los hechos más destacados del boxeo nicaragüense, durante el año que está por irse.

De Román González a Byron Rojas, pasando por la muerte del entrenador Arnulfo Obando y por la desdicha de quienes pudieron ser campeones y no lo lograron. LA PRENSA te lleva por un recorrido de los hechos más destacados del boxeo nicaragüense, durante el año que está por irse.

“Chocolatito”, más grande

Poniendo encima logro sobre logro, Román González ha magnificado su nombre. La súper estrella del boxeo nicaragüense alcanzó una dimensión histórica al agregar a su montaña de conquistas su cuarto título del mundo, luego de vencer al mexicano Carlos “El Príncipe” Cuadras la noche del 10 de septiembre en Los Ángeles, Estados Unidos, donde botó lágrimas de felicidad al apoderarse del cinturón de las 115 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Es un pequeño gigante, con una carrera en construcción y con la oportunidad de acrecentar aún más su estatus. El 2016 fue un año en el que “Chocolatito” transitó sobre la dificultad, habiendo realizado dos peleas ante el boricua McWilliams Arroyo y el mexicano Carlos Cuadras, a quienes no logró noquear, pero sí convencer y saciar el apetito de quienes consumen boxeo de primer nivel.

A quince meses del nombramiento, Román continúa siendo el mejor boxeador libra por libra del mundo para la Revista The Ring y la cadena de televisión ESPN, puesto en el que le comienzan a salir raíces, mientras busca mejores bolsas peleando para HBO, aunque aún no ha sido confirmado su siguiente rival para el 2017.

En días recientes, el tetracampeón negó la revancha inmediata con Cuadras, lo que hace pensar que podría dar un paso al frente en la negociación el tailandés Srisaket Sor Rungvisai, quien es el rival mandatorio contra el que Román podría defender el fajón súper mosca cuanto antes, por lo tanto, ya comenzó a entrenar de manera regular.

Para el 2017 Román tiene frente a sí una línea de fieros retadores, empezando por el japonés Naoya “El Monstruo” Inoue, seguido del mexicano Juan Francisco “El Gallo” Estrada —materia pendiente—, su coterráneo Carlos “El Príncipe” Cuadras y el británico Khalid Yafai vencedor de Luis “El Nica” Concepción, sin menospreciar al excampeón Rungvisai. ¡Suerte campeón!

Rojas y su movida secreta

Fue una sorpresa. Dentro de los cálculos más realistas estaba que el matagalpino Byron “El Gallito” Rojas volviera de Sudáfrica con la mirada clavada en el piso, con el rostro triste y el corazón encogido. Pero no. Pocos se imaginaron que las lenguas de fuego que lo azotaban por dentro lo llevaran a semejante gesta, causando asombro y admiración, imponiéndose por decisión unánime al súper campeón Hekkie Budler en marzo, para quedarse con el cinturón de las 105 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

De un extremo a otro, desde el precursor y leyenda Alexis Argüello hasta Byron Rojas, Nicaragua tuvo en este 2016 al doceavo campeón de su historia, uno salido del Barrio La Chispa, en Matagalpa, y del anonimato, para hacerse notar a nivel mundial en la esfera de los pesos pequeños, donde aún persiste y la mayor prueba de esta afirmación es que la AMB lo mantiene en el puesto dos del ranking, después de perder el cinturón en su primera defensa contra el tailandés Knockout CP Freshmart el 29 de junio, en medio de una pelea sucia, llena de artimañas.

Todo sucedió tan rápido. Rojas pasó de la nada a la luz y de la gloria regresó a la nada. Un trayecto cíclico del que sin embargo puede asomarse a otra oportunidad titular en el 2017, mientras que su apoderado Marcelo Sánchez hace las gestiones para que esto suceda.

“El Gallito” tiene la mano alzada para lo que pueda venir. Es un guerrero, que ya demostró que está hecho para asumir retos mayores. Junto con “Chocolatito”, ocupó titulares en los diarios y se exaltó su valentía en los programas radiales. Ha cumplido 26 años y le podría esperar un mejor porvenir.

Arnulfo Obando se ha ido

Una de las noticias más tristes dentro del boxeo nacional fue la muerte sorpresiva del entrenador Arnulfo Obando, el hombre de peinado alucinante y risa estruendosa, que desde hace siete años dirigía a “Chocolatito” González en su esquina, llevándolo a conseguir tres de las cuatro coronas mundiales.

Su adiós dejó una grieta en el equipo de trabajo de González, y quien fuera su brazo derecho en cada preparación, Wilmer Hernández, fue designado para darle continuidad al proceso.

Obando, de 54 años, murió el pasado 10 de noviembre en el hospital Vivian Pellas, en Managua, luego de permanecer diez días en una situación delicada de salud, tras sufrir un colapso cerebral por el que fue intervenido quirúrgicamente, mientras se esperaba que diera señales de recuperación, algo que nunca ocurrió. Era un hombre de trabajo planificado, que llegó a estrechar una relación de amistad con “Chocolatito”, lejos de lo laboral.

Nacido en Rivas, pero establecido en el municipio de Ciudad Sandino, en Managua, Obando comenzaba a disfrutar las mieles de tanto esfuerzo, mientras González lograba establecerse en lo más alto del boxeo mundial, derribando el estereotipo de que los pesos pequeños están condenados al bajo perfil.

A inicios de este año, el destino se apuró a darle una toquecito en la espalda a Obando. La Revista The Ring, conocida también como la Biblia del Boxeo, lo había nominado al premio de “Entrenador del Año”, junto con otros candidatos, como el mexicano Abel Sánchez, quien dirige al kazajo Gennady Golovkin, y Floyd Mayweather (padre).

Al final, Obando no se quedó con el reconocimiento, pero su nombre corrió rápido como chisme y viéndolo al lado de Román, daba la impresión de que ambos pasarían por largo rato juntos. No ha sido así, Arnulfo Obando se ha ido antes de tiempo.

Cerca, pero lejos

La grandeza está destinada para pocos. A veces, en el radar de la suerte no encajan ciertos nombres, como el del chinandegano Keyvin Lara, quien retó al japonés Kazuto Ioka el 20 de julio, y terminó noqueado en once asaltos, luchando valientemente pero no al nivel de quien es el campeón del mundo de las 112 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Lara, de 22 años, se paró delante de Ioka dispuesto al intercambio, consciente de que oportunidades como estas llegan pocas veces, con la urgencia de ser aprovechadas, sin embargo su corazón y su empuje no dieron para tanto, negándole la posibilidad de entrar por la puerta de los campeones mundiales nicas.

No obstante, no debe desanimarse. En el terruño es uno de los pocos que ha sabido establecer bien su nombre, y con un registro de 19 victorias (con 6 KO’s) contra dos derrotas y un empate, el futuro podría volverle a sonreír.

Otro que tuvo de frente el chance de su vida fue el jinotegano Julio “El Gigante” Mendoza. El 1 de julio se subió al ring en Nayarit, México, para desafiar al campeón mínimo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), José Argumedo, quien después de doce asaltos retuvo el fajín, con amplia ventaja en las tarjetas (119-109, 118-110, 118-110), diluyendo los anhelos del humilde muchacho, quien es un artesano de suvenires, los que vende a los extranjeros en su tierra natal.

¿Quién era “El Gigante” antes de este combate? En realidad había logrado muy poco a nivel local, como el hecho de vencer a Omar Ortiz para acreditarse el título nacional de las 105 libras, que dejó vacante Byron “El Gallito” Rojas al coronarse campeón del mundo en Sudáfrica.

¡Adelante, muchachos!

Alexis Argüello pensaba que Carlos “Chocorroncito” Buitrago llegaría largo, tanto como convertirse en campeón del mundo. Iniciando el año, en el mes de febrero, el capitalino se movió a Tailandia para pelear con un contrincante conocido, Knockout CP Freshmart, al que todo el mundo pensaba que le podía ganar.

“Chocorroncito” fue vencido por decisión unánime, y lo peor fue que lució amarrado, sin alma ni espíritu, cumpliendo por obligación los doce rounds, para bajar del cuadrilátero con el paladar amargo. El destino le había regalado por tercera vez la dicha de luchar por un título, pero sin tener éxito. Luego hizo dos peleas en Nicaragua, para recobrar la confianza, superando a Róger Collado y al mexicano Noé Medina por nocaut.

Otros como Félix Alvarado y Cristofer Rosales se sintieron estancados, metidos hasta la cintura en un fango cenagoso, del que pudieron salir cambiando de manejadores, pues “El Gemelo” y “Chocolate” pasaron a las manos de Nicaboxing, tras romper relaciones con Prodesa y Pinolero Boxing, respectivamente.

Tanto Buitrago, Alvarado y Rosales son candidatos a tener, en el 2017, la gran oportunidad de disputar un campeonato, ya que han trabajado para eso. Ojalá tengan suerte.

Román: “Estoy feliz”

El tetracampeón Román “Chocolatito” González dijo sentirse feliz por los logros alcanzados en el año 2016, en el que se convirtió en el primer tetracampeón en la historia de Nicaragua.

“Gracias a Dios me ha ido bien. Quiero darle gracias a mi familia, a mi equipo de trabajo que está conmigo en cada una de mis preparaciones, seguiré representando dignamente a mi país, mientras tenga las fuerzas para hacerlo, sin duda, estoy feliz”.

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