Mónica Ocampo

Mónica Ocampo ha tenido la oportunidad de dirigir obras como Las Sillas, del dramaturgo francés Eugene Ionesco, con los actores Eduardo Espinoza y el chileno Viktorio Godoy. LA PRENSA/Manuel Esquivel

Mónica Ocampo: «la oveja teatrera»

“Tenemos que enamorarnos de la obra con pasión a la hora de construirla, pero debe haber un momento de traicionarla, es decir cuestionarla para pulirla y perfeccionarla, aunque esta nunca se alcance”, subraya la actriz

“Hay que enamorarse para después traicionar” es una frase que escuchó una vez y escribió en su diario Mónica Ocampo, actriz y directora teatral al explicar que esta es una de sus “claves secretas” para entender su pasión por la creación estética del teatro moderno.

Obviamente, aclara, no tiene que ver con las relaciones de pareja que dejan secuelas, pero sí afirma que esta idea debe estar presente a la hora de poner en escena una obra que busca calidad y el aplauso del público.

“Tenemos que enamorarnos de la obra con pasión a la hora de construirla, pero debe haber un momento de traicionarla, es decir cuestionarla para pulirla y perfeccionarla, aunque esta nunca se alcance”, subraya la actriz con 22 años de andar en el teatro y nacida en Rivas hace 39 años.

Centroamérica y México

Reconoce que en su vida de viajera, por Centroamérica y Latinoamérica, sus padres han sido vitales en su apoyo. Agradece a Francisco Lacayo, su padre, porque por él logró conocer países, espacios teatrales y artistas. Por lo que se reconoce como “la oveja teatrera”, dice entre sonrisas.

A sus 9 años recuerda que vivió en Bogotá. La llevaron a ver el montaje de la obra Guadalupe años cincuenta, en el histórico Teatro La Candelaria, y quedó maravillada. Tiempo después recibió su primer taller y participó en una obra de cuentos infantiles donde los personajes eran animales. “Yo quiero ser actriz, quiero hacer teatro”, se decía interiormente, recuerda Ocampo.

A su regreso a Nicaragua estudió en el Colegio Centro América y reescribió a su manera la obra Intimidades del paraíso que presentó en un concurso. Fueron los primeros aplausos que recibió como aficionada.

Luego viajó a El Salvador, realizó tres años de Periodismo en la Universidad Centroamericana de ese país, paralelamente se vinculó al grupo teatral y recibió talleres con Dinora Cañénguez y Víctor Hugo Rascón Banda, después participó en las obras Las Troyanas, El martirio del pastor y Manos arriba.

“Entonces me pregunté ¿qué estoy haciendo en Periodismo? y me dije: ¡tengo que hacer teatro…! Decidí salirme y trabajar un poco, agarré mi mochila y cositas y me fui a viajar y mi primera parada fue Belice a contar cuentos improvisados”, relata Ocampo.

Posteriormente se trasladó a México, ciudad donde vivió relaciones de mucha desigualdad social, violencia, xenofobia y marginación, experiencias que incorporó a sus narrativas orales, pero con su dosis de humor y sensibilidad social, dice Ocampo.

En el Cono Sur

Monica Ocampo teatrista. Managua 16 de diciembre del 2016 Foto LA PRENSA/Manuel Esquivel

“Viajé a Uruguay y se abrió para mí otro mundo maravilloso que es el Cono Sur, en este lugar nació mi hija Luna Citlalli (“estrella” en náhuatl) quien ahora tiene 18 años. En 1999 viajé a Chile y estuve con un grupo de teatro de la Universidad Católica de Valparaíso”, recuerda la actriz este momento.
Bajo la dirección de Roberto Cabrera, afirma, participó en la obra El caído de los cielos, adaptación del cuento Un señor muy viejo con unas alas enormes, de Gabriel García Márquez.

En Argentina

“Me voy a Barcelona a estudiar, le dije a mi madre, pero nunca llegué a Barcelona, pero sí llegue a Argentina y me encontré con la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, me encantó y estudié por cinco años Arte Dramático y Docencia en Artes con orientación en el Teatro”, cuenta la teatrista Mónica Ocampo.

Se gradúa con una tesis sobre la dualidad en lo apolíneo y dionisíaco, lo trágico y lo cómico del ser humano. A la fecha ha recibido talleres con los maestros Arístides Vargas, Charo Francés, Roberto Blanco, Ernesto Suárez, Gabriela Psenda, Fabián Castellani, Silvina Sabater y Fabiana Monsalú, y otros.

Ha participado en numerosos montajes: Hombres en Escabeche, Elefante Blanco, Fiesta Nacional de la Vendimia, Quien no conoce a Juan, Agamenón. Y en años recientes en Evelyne House of Shame de Christophe Haleb, Las aventuras de la niña Araka, Hombres en Escabeche, Miseria y el Diablo.

Maestra

Desde el 2005 ha impartido diversos talleres de teatro, investigación y creación escénica en la poética surrealista a estudiantes en el Colegio Nórdico Internacional, mujeres emprendedoras en San Marcos, Carazo, al grupo comunitario Lapta Yula. También en Panamá, El Salvador y en otros países. Ha puesto en escenas, con estudiantes del colegio St. Mary en Managua, las piezas Alice in Wonderland, y The Wonderful Wizard of Oz.

Las sillas

Mónica Ocampo ha tenido la oportunidad de dirigir obras como Las Sillas, del dramaturgo francés Eugene Ionesco, con los actores Eduardo Espinoza y el chileno Viktorio Godoy; esta misma obra volverá a las tablas a teatros de Nicaragua y Centroamérica en marzo del 2017.

El drama A esa hora y en esos lugares, del dramaturgo Bernard Marie Koltés, en el Festival Centroamericano de Teatro; y Los Pájaros en el Festival de Teatro Francófono del 2014.
Con la Compañía Profesional de Teatro dirigió con éxito Pinocho, fantasía infantil con presentaciones entre el 2012 y 2016 en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío y teatros municipales.

Tome nota

Circoteatro La Trupetrú, el viernes 23 de diciembre, a las 4:30 p.m., en Eco-Cultural Apapachoa en Santa Julia, El Crucero. Entrada gratis. Mónica Ocampo será acompañada por el chileno Viktorio Godoy, como Viktorio el Malabarista.

Cultura actriz archivo

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