En una época en la que su lado más mercantil prevalece y el boxeo en sí es colocado en un papel secundario, Román “Chocolatito” González persiste como el abanderado de un estilo elegante, pero con la fuerza y el fuego suficientes como para generar espectáculo y enloquecer multitudes.
Román es un boxeador que conecta con el pasado y el futuro. De antaño tiene el arrojo y la valentía para ir directo a la línea de fuego enemigo, mientras se moderniza y afina su boxeo que ha de persistir y será valorado en los tiempos venideros. Todo ese paquete es el que crispa a los fanáticos y seduce a los críticos.
Y justo cuando se habla de una revancha ante Carlos Cuadras, el rival más complicado que ha enfrentado, “Chocolatito” da un paso al frente y se alista para medirse de nuevo al azteca, en un combate que debe volver a generar múltiples expectativas y que seguro confirmará el establecimiento del nica en las 115 libras.
En estos tiempos, en los cuales los boxeadores son manejados con pinzas, esquivando a los rivales de mayor peligro y construyen su nombre sin un legítimo fundamento, ahí viene Román dispuesto a defender su honor y fortalecer su legado, no solo en Nicaragua, sino también más allá de nuestras fronteras.
Cuadras demostró que no es fácil ni cobarde y que si se detiene a intercambiar metralla, es capaz de una gran presentación o quizá de recibir un gran nocaut. Pero él no teme a eso y hasta ahora ha sido el adversario que más ha golpeado al nica, cuyos ojos acabaron casi cerrados tras la violenta refriega.
Me alegra que Román esté dispuesto a dar el paso al frente, como corresponde al mejor boxeador del mundo.
Twitter: @EdRod16
