Clima y comida chatarra amenazan a las legumbres en Nicaragua

La FAO alerta de que la penetración de productos con fines más comerciales está desplazando el consumo de legumbres en la región.

El auge en el consumo de la denominada “comida chatarra” se ha convertido en una amenaza para la producción y consumo de las legumbres en Nicaragua y el resto de países de América Latina y el Caribe, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), basado en una encuesta que realizó en la región en el marco de la celebración del Año Internacional de las Legumbres.

Además de que la siembra de las legumbres se está trasladando a zonas donde hay suelos menos productivos y peor aun hay menos productores que se dedican a este cultivo, Allan Hruska de la FAO, advierte que “las nuevas generaciones están perdiendo el conocimiento de las formas de producción, consumo y preparación de las legumbres. Se trata de un tesoro latinoamericano que está en riesgo”.

De ahí es que el especialista insta a revindicar los alimentos nativos y nutritivos frente a la presión comercial de la “comida chatarra” en América Latina y el Caribe.

Lo más alarmante, según el organismo, es que esta reducción en el consumo de estos alimentos vulnera directamente el ingreso económico de las familias que dependen de esa actividad, pero también se convierte en una amenaza para la seguridad alimentaria y nutricional de los países de la región que comparten similitudes en su dieta.

Actualmente existe un cierto estigma social, señala FAO, puesto que se asocian las legumbres a los estratos más pobres de la sociedad, hecho reforzado por la falta de educación e información sobre sus beneficios alimentarios y su gran potencial agrícola.

Incidencia climática

A esta amenaza de las legumbres de América Latina, Nicaragua es ajena, donde algunas hortalizas también están siendo sometidas a esta presión.

María Auxiliadora Briones, gerente general de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua (Funica), explica que hay un tema educativo y cultural que está impidiendo el crecimiento en el consumo de legumbres y algunas hortalizas en Nicaragua, situación que empeora porque a los productores tampoco se les da acompañamiento técnico para mejorar la calidad de estos.

“Un estudio que nosotros hicimos (Funica) a inicios de este año muestra que el consumo de frijol, cebolla, chiltoma y tomate antes era a casi diario, pero ahora pasó a menos de tres veces a la semana”, afirmó Briones.

Además estos cultivos están siendo afectados por el cambio climático. Briones precisa que en algunas zonas del país, como en el denominado Corredor Seco, también ha disminuido el consumo y producción de estos alimentos debido a que es una zona muy afectada por los trastornos del clima.

De hecho, según la FAO, en las últimas décadas la producción de legumbres se ha trasladado hacia zonas de secano, “lo que ha generado una caída en los rendimientos, competitividad, número de productores que las cultivan y por ende un consumo disminuido”, señala el comunicado.

Los guardianes

Pero en medio de esta amenaza creciente al cultivo de legumbres, principalmente, son las familias agricultoras las que están luchando para evitar que estos desaparezcan de la dieta de los latinoamericanos.

Según la FAO, las familias agricultoras son quienes aún preservan el saber y costumbres que los gobiernos requieren para recuperar las legumbres de la región, porque han mantenido las redes de intercambio de semillas a nivel de productores y prácticas ancestrales de manejo, las cuales requieren apoyo estatal para su continuidad.

El organismo recuerda que “las legumbres cumplen un rol importante como una alternativa productiva para zonas con terrenos marginales y de secano, permitiendo la recuperación de suelos degradados”.

Pero además, “las legumbres son un insumo clave para los agricultores, ya que como fijadoras de nitrógeno aportan abonos verdes que permiten la recuperación y conservación de los suelos”.

Nicaragua debe potenciar producción

Para Sigrid Morales, especialista de la empresa de servicios para la exportación EyC Group, pese a que el mercado de las legumbres en América Latina pareciera en declive, siempre habrá compradores y por ende lo mejor que debe hacer Nicaragua es diversificar lo que cultiva y continuar potenciando la participación de las legumbres en la cesta exportada de Nicaragua.

“En el caso de Nicaragua la oferta se ha concentrado en frijol rojo y en menor medida frijol negro, y de esto hay que notar que se ha recuperado el mercado del frijol rojo luego del cierre de mercado para exportación que se tuvo unos años atrás, lo que afectó seriamente el mercado cautivo que se tenía”, explica la especialista.

Morales aclara que el mercado no pide solamente frijol rojo, también existen otras variedades que se pueden sembrar en Nicaragua y que tienen más mercado, como son las variedades de frijoles más grandes que consumen en los países caribeños, el frijol negro, por mencionar un ejemplo.

“Cuba es un país deficitario e importa grandes cantidades de frijol negro anualmente. El frijol pinto es demandado en varios estados de Estados Unidos”, agrega Morales.

Según datos del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), las exportaciones de frijoles garantizaron a Nicaragua el ingreso de 75.22 millones de dólares, menor a los 82.73 millones de dólares del año anterior. Este año entre enero y el primero de diciembre este grano ha asegurado 60.72 millones de dólares, inferior a los 70.89 millones de dólares.

Durante este Año Internacional de las Legumbres, la FAO ha trabajado con gobiernos y asociaciones de productores para revalorar y reposicionar las legumbres como alimentos estratégicos para la seguridad alimentaria y superación de la pobreza rural, precisa el organismo en un comunicado.

 

Hay que divulgar sus propiedades nutritivas
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que una de las maneras para salvar la producción y consumo de legumbres en América Latina y el Caribe es promoviendo el valor nutritivo de estas. “Las legumbres cuentan además con una gran diversidad genética y pueden ser muy atractivas para los consumidores si cuentan con la información necesaria, lo que requiere ampliar la divulgación de sus propiedades, preparaciones y beneficios nutricionales”, alertó.

Tarea pendiente

Para que las familias agricultoras de legumbres y aquellas que se dedican a su comercio en otros países no sufran mayores mermas por la baja en el consumo y el cambio climático, Sigrid Morales, especialista de EyC Group, expone que será necesario incorporar sistemas de manejo de riesgo a las situaciones climáticas, además de financiamiento a los productores.

“Trabajar con sistemas de contratos previos, no sembrar sin tener el cliente antes, incorporar nuevas variedades y hacer un mercadeo internacional, así como propiciar ruedas de negocios y misiones comerciales para explorar oportunidades con nuevas variedades.

María Auxiladora Briones, gerente general de Funica, agrega que es necesario que al productor se le enseñe cómo producir, consumir y promocionar. “Se necesitan políticas, estrategias y campañas públicas y privadas para asegurar el consumo de estos alimentos por parte de la población”, dijo.

Economía

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