La casa de las Ofertas

Imagen histórica donde es bendecida La casa de las ofertas. LA PRENSA/CORTESÍA.

La Casa de las Ofertas uno de los lugares históricos de Bluefields

La Casa de las Ofertas es una tienda referente en la historia de Bluefields. Antes de 1955 era una casa de comercio con el nombre La Universal, fundada por el matrimonio Francisco Flores Morales y Dominga Montiel.

La Casa de las Ofertas es una tienda referente en la historia de Bluefields. Antes de 1955 era una casa de comercio con el nombre La Universal, fundada por el matrimonio Francisco Flores Morales y Dominga Montiel. Vendía abarrotes, ropa, calzado, telas, carne.

Al transcurrir los años, los rubros de la casa comercial se fueron enfocando más en telas, ropa, calzado y artículos varios. Una de las marcas de mayor demanda y que más se vendía entre la población era la marca Nomar, por esta razón a Erasmo Tijerino algunos clientes y amigos lo llamaban con cariño Mr. Nomar.

A inicios de la década de los sesenta, con el crecimiento de la población y el incremento en la demanda por artículos para el hogar, la Casa de las Ofertas estableció relaciones comerciales con algunas compañías establecidas en Managua, pioneras en este tipo de artículos a nivel nacional, mediante las cuales la Casa de las Ofertas introdujo en el negocio una nueva línea de productos electrodomésticos.

En este periodo no habían muchos negocios en Bluefields que se dedicaran a este rubro. Fue en esa época cuando el mundo vio, a través de televisores, la llegada del hombre a la Luna. Como no había muchos televisores en Bluefields, algunas personas llegaron a la tienda a ver en un televisor en blanco y negro este gran acontecimiento de la era espacial.

En la década de los sesenta y setenta la Casa de las Ofertas patrocinó equipos deportivos de los colegios de Bluefields. Una modalidad para conseguir patrocinio del comercio era que los muchachos organizaban los equipos en el colegio San José y después salían corriendo con algarabía por las calles de Bluefields para conseguir a los mejores patrocinadores. Estos equipos ocasionalmente ganaron algunos trofeos que quedaron en manos del negocio.

En enero de 1970 ocurrió un gran incendio, posiblemente el peor en la historia de la ciudad de Bluefields.

La población fue testigo de cómo, poco a poco, iban siendo arrasados los principales negocios que existían en esa época en el barrio Central.

Para poder controlarlo y después de luchar todo el día, los bomberos tuvieron que botar una casa con un tractor para interrumpir el avance del fuego, el cual se detuvo a tres casas de la Casa de las Ofertas. Aunque el fuego no llegó al negocio sí se tuvieron pérdidas, porque toda la mercadería fue trasladada al colegio San José y en ese ir y venir se perdieron muchos productos.

En el año 1988, la Casa de las Ofertas tuvo que enfrentar la embestida del huracán Juana, cuyo ojo pasó por Bluefields. Antes del impacto, la familia se trasladó al refugio de Casa Cural de la Iglesia católica.

La Casa de las Ofertas, por su estructura colonial de paredes altas y anchas de taquezal, soportó la embestida del huracán. Otra situación difícil, que vivió la Casa de las Ofertas, fue el período final del triunfo de la revolución y la situación de guerra en la década de los ochenta cuando hubo hiperinflación y escasez de productos. A pesar de esas dificultades, el negocio logró sobrevivir.

En la década del 2000, con la entrada a Bluefields de filiales de compañías transnacionales, el negocio reorientó su estrategia de trabajo dando mayor énfasis a la línea que ha mantenido casi desde sus inicios, como es la venta de telas.

La Casa de las Ofertas ha sido asociada al nombre de Erasmo Tijerino Montiel por varias generaciones en Bluefields, primero por estar ubicada en el mismo sitio (en el centro de Bluefields entre la avenida Cabezas y la calle Patterson) por más de 65 años y por ser el único propietario del negocio, estando al frente del mismo por más de 60 años.

La esquina de la Casa de las Ofertas es un punto de referencia en Bluefields. Muchas personas, de los diferentes barrios de la ciudad, seleccionaban este lugar como punto de encuentro entre amigos, ya sea para platicar o para ir al cine o para cualquier otra actividad recreativa que tuvieran planeada realizar.

Esta esquina se volvió tan popular que el diario local La Información, a cargo de don Ruperto Linton Whitaker, mejor conocido como Pijul, tenía una sección que se llamaba: “En la esquina de Erasmo dicen…”

Poetas locales también se refirieron a ese esquina.

Alí Aláh la mencionó en su poema pimpóy bailóp (simple recuerdo de un rincón costeño) “…quebrando botellas/con los talones en las aceras de Erasmo” y Carlos Castro Jo en su poema Érase una calle del Caribe: “…Y el vendedor gritaba: Pattí pattí mientras los lustradores de la esquina de Erasmo conversaban: Okye man Buay, dese songs dem bring recuerdo…”

 

Cultura

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