Uno de los discursos más memorable de Ronald Reagan fue el pronunciado al terminar su último periodo en la presidencia de los Estados Unidos de América, en el cual se refiere al significado de lo que debe ser el concepto de pueblo en una democracia y dice: “La nuestra, fue la primera revolución en la historia de la humanidad que verdaderamente revirtió el curso de lo que es gobierno con tres pequeñas palabras: Nosotros el pueblo”.
“Nosotros el pueblo”, decimos al gobierno qué hacer, no es el gobierno a nosotros. “Nosotros el pueblo” somos los conductores, el gobierno es el carro. Y nosotros decidimos adónde debe ir y en cuál ruta y a qué velocidad. Casi todas las constituciones del mundo son documentos en los cuales le dicen a las personas cuáles son sus privilegios. Nuestra Constitución es un documento en el cual “Nosotros el pueblo” le decimos al gobierno qué es lo que puede hacer. “Nosotros el pueblo somos libres. Esta creencia ha sido el fundamento de todo lo que he tratado de hacer estos últimos años”.
Durante la Convención Republicana de 1964 dijo: “La idea que el gobierno se debía al pueblo, que no tenía otra fuente de poder es todavía la más moderna y original idea en toda la larga historia de las relaciones del hombre con el hombre. Ese es el asunto de estas elecciones: si creemos en nuestra capacidad para el autogobierno o si abandonamos la Revolución Americana y confesamos que una pequeña élite intelectual en una capital distante puede planear nuestras vidas por nosotros mejor de lo que nosotros mismos podemos hacerlo.
A ustedes y a mí nos han dicho que debemos escoger entre izquierda y derecha, pero yo les sugiero que no existe izquierda ni derecha. Solo existe arriba y abajo. Arriba está el sueño antiguo del hombre de la máxima libertad individual posible manteniendo el orden, y abajo el hormiguero del totalitarismo. Sin poner en duda su sinceridad, sus motivos humanitarios, aquellos que sacrificarían la libertad por la seguridad se han embarcado en ese camino descendente”.
Traigo a colación los pasajes de dichos discursos preocupado por el rumbo que toma nuestra nación a consecuencia de las recién pasadas elecciones de nuestro presidente y poder legislativo, quienes junto con una parte del pueblo las aprueban como llenas de transparencia y legalidad y otra las rechaza pues según ellos, a como lo expresa el obispo Silvio Báez, no se respeta la voluntad de los nicaragüenses y no se le trae ningún bien a Nicaragua, todo lo cual unido a la famosa ley “Nica Act”, que pretende pasar el Congreso de los EE. UU., pinta un futuro incierto y lleno de negros nubarrones primordialmente para “Nosotros el pueblo”.
Grandes problemas requieren de grandes decisiones y ya hemos visto como en otros países, con todas sus consecuencias, malas o buenas, estas son dejadas a “Nosotros el pueblo” quien es el que las toma y tiene que vivir con ellas, pero de ninguna manera son dejadas a élites intelectuales y económicas, quienes sin duda alguna tienen todo el derecho a emitir su opinión, indicar el camino que según ellos es el mejor a seguir , pero no tienen derecho a convertirse en “Nosotros el pueblo” tomando decisiones que solo a la conciencia de este conglomerado competen plasmándola a través de una boleta en una urna electoral.
Durante el diálogo del gobierno de la República con la OEA, serán ellos quienes sentarán la agenda del procedimiento a seguir para tratar de sacar a “Nosotros el pueblo” de este embrollo en el que lo han metido, pero siendo únicamente “Nosotros el pueblo”, quienes debemos decidir ese destino, la ruta y la velocidad.
Que la Virgen María nos ilumine.
El autor es abogado y notario.