Guillermo E. Miranda

Dos millones y medio de votos que nadie vio

A menos de 24 horas después de cerradas las urnas electorales, el Consejo Supremo Electoral (CSE) le adjudicó casi dos millones de votos, que nadie vio, al partido de gobierno y para taparle el ojo al macho (burro) repartió un poco más de medio millón entre la “oposición”, esto para poder cumplir los compromisos adquiridos con los dueños de los partidos que se prestaron a la farsa electoral.

El más beneficiado con las asignaciones fue Arnoldo Alemán, pues logró diputación para su consorte, para su compadre, su comadre, la presidenta de su partido y para su inseparable chinita entre otros.

Los otros partidos lograron uno que otro diputado entre los que sobresalen, Alfredo César, el honestísimo Byron Jerez, el hijo del dueño del Apre, la esposa de Pedro el suertudo y uno que otro que debió haber jurado obediencia eterna como don Wilfredo Navarro y su suplente, hoy sandinistas de nuevo cuño.

A estos agrego los setenta diputados que se adjudicó el partido de gobierno. Como anécdota digna de mención puedo mencionar ciertos datos, como que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) sacó el doble de votos para diputados que los que sacó su candidato a presidente, lo mismo sucedió con el Partido Conservador (PC). Todo lo que antes les he comentado, especialmente los dos millones y medio de votos que solo Roberto Rivas vio, son el epílogo de un fraude que nuestro pueblo siguió minuto a minuto por televisión, radio y sobre todo por las redes sociales en donde se vieron Juntas Receptoras de Votos vacías todo el día. Por lo que estas elecciones se convirtieron en el fraude electoral mejor documentado en la historia de Nicaragua, superando a las elecciones municipales del 2008 y las nacionales del 2011.

Las reacciones a este fraude no se han hecho esperar. La congresista norteamericana Ileana Ros Lethinen denunció el fraude y prometió redoblar sus esfuerzos por lograr la aprobación del proyecto de ley conocido como “Nica Act”. Los periódicos más influyentes del mundo denunciaron que las elecciones habían sido una farsa plagada de irregularidades. Por lo que sin importar cuánto maquilló las cifras el CSE no logró engañar al pueblo, pues lo que vimos fue una abstención gigantesca superior al 70 por ciento, eso quiere decir que menos de un millón de personas salieron a votar.

Mi humilde opinión, lejos de ser triunfalista es un llamado a Ortega para que recapacite y se dé cuenta que ya estamos harto de corrupción, de totalitarismo, de continuismo y por primera vez sandinistas y no sandinistas queremos lo mismo. El orteguismo podrá creer que se salió con la suya, pero se equivoca tratando de desconocer el repudio de un pueblo que el 6 de noviembre les dijo ¡Basta ya! Somoza tuvo la misma oportunidad y puso oídos sordos. Los resultados de esa ceguera política y borrachera de poder ya los conocemos.

El señor Daniel Ortega todavía tiene la oportunidad de rectificar, si escucha a sus aduladores no lo hará, pero si escucha su conciencia tal vez lo haga. De algo sí puede estar seguro y es que con su voluntad o sin ella los nicaragüenses conquistaremos al precio que sea nuestra democracia.

El autor es analista político.

COMENTARIOS

  1. La pura verdad
    Hace 10 años

    Parece que esta vez la magia no funcionó, pero si él ya tenía al ganador
    lo que atrasaba eran las elecciones .

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