El alero estrella LeBron James comenzó la nueva temporada de la NBA de la misma manera que la terminó, como líder indiscutible de los Cavaliers de Cleveland, que recibieron los primeros anillos de campeones.
James ofreció un discurso pleno de motivación y luego arrolló en la pista a los Knicks de Nueva York por paliza de 117-88.
Por primera vez en la historia del equipo, el banderín de campeones de la NBA colgó del techo el Quicken Loans, que se vistió de gala para seguir como centro de atención del mundo del deporte profesional estadounidense.
Aunque a corta distancia también los seguidores del béisbol de las mayores disfrutaban de otro partido histórico que disputan los Indios de Cleveland, campeones de la Liga Americana, ante los Cachorros de Chicago, de la Liga Nacional.
James tuvo palabras de aliento de cara al Clásico de Otoño.
Luego llegó la hora de la acción y James no perdió tampoco tiempo en ser el jugador más completo de los Cavaliers al aportar un triple-doble de 19 puntos (9-14, 0-3,1-2), 11 rebotes y 14 asistencias en 32 minutos de acción.
James logró su cuadragésimo tercer triple-doble, mientras que el base Kyrie Irving llegó a los 29 puntos que lo dejaron como máximo encestador y también símbolo del triunfo que lograron la pasada temporada en las Finales de la NBA.
El ala-pívot Kevin Love los apoyó al conseguir un doble-doble de 23 puntos, 12 rebotes, 10 defensivos, recuperó tres balones y dio dos asistencias.
Se trata del primer título de la historia de los Cavaliers y de la ciudad de Cleveland en 52 años.
James se mantuvo perfecto en las noches de entrega de anillos después de haber tenido dos triunfos con los Heat de Miami cuando también fue campeón de liga.
Su gran amigo, el alero Carmelo Anthony con 19 puntos y cinco rebotes fue el líder de los Knicks, que bajo la dirección del nuevo entrenador Jeff Hornacek siguieron dando la misma imagen de equipo sin definir y sin tener un esquema de juego propio.