Juan Manuel Sánchez Ramírez

La Nicaragua con visión que queremos

Recientemente le pregunté a más de diez nicaragüenses de diferentes edades, ¿cómo se miraban de aquí a cinco años? Solo uno pudo responderme con una clara idea de cómo visualizaba su futuro. Pocos tienen una visión clara que les sirva de brújula.

Es importante desarrollar esa capacidad de verse en el futuro. La visión permite al ser humano, a una empresa, o a un país, evolucionar y dejar de depender de unos cuantos individuos clave. Mientras sigamos presos del pasado, y con una educación deficiente, seguiremos siendo una sociedad sin habilidades para la vida.

Los egos en todas las opciones políticas han segado a los nicaragüenses durante las últimas décadas, acabando con su dignidad y con su capacidad de visión y realización como ser humano.

Cuando alguien no tiene una visión, se va con la primera opción que encuentra, y eso es clientelismo político. En cambio, un ciudadano tiene clara la visión del país que quiere y por eso lucha desde diferentes trincheras para hacerla realidad. En Nicaragua la mayoría ha perdido esa capacidad de ver y la ciudadanía se está extinguiendo.

La visión personal o la de una sociedad y la ciudadanía provienen de la capacidad de amar. Pero la oposición antagónica, los egos y el clientelismo político nacen del temor. Por eso no hay que ser simples monigotes de las voces que dicen que participar de este proceso electoral es ser colaboracionistas. Por amor a Nicaragua, a nosotros mismos, forcémonos a una reflexión objetiva que caracteriza a un ciudadano responsable.

Si mi decisión como ciudadano es votar, mayor aún es mi responsabilidad para no solo ver la foto en la boleta, sino saber si mi voto es para construir la visión del país que quiero.

Dentro de las ofertas tenemos: unos cuya visión es “quita y pon” que reclaman nuevas elecciones; hay otros cuya visión es “soy igual que vos, y gobernaré con la bandera azul y blanco”; otros cuya visión es “colaborar con todo lo que sea bueno para el pueblo”; otros cuya visión es “tengo algo mejor para ti, únete”; y otros cuya visión es “ser amigos de países extranjeros que le ayudarán a Nicaragua”, es decir, ninguno en realidad nos presenta ¿cómo será nuestro país en el 2021?

La oferta oficialista habla de una Nicaragua con paz y tranquilidad, y para ello ofertan una serie de “megaproyectos” con los que se impulsará el diálogo público privado para el crecimiento económico del país en los próximos años.

La oferta del PLC plantea en forma precisa y concisa que “para 2021, Nicaragua es un país: económicamente fuerte y sostenible, socialmente inclusivo y justo, tecnológicamente avanzado, ambientalmente sano, y políticamente estable” acompañada de un detallado plan de nación.

Esta visión país del liberalismo constitucional es impulsada por caras nuevas, mujeres líderes con historia de calidad, transparencia y resultados, que definitivamente le harían muy bien a Nicaragua para entrar en una nueva dinámica e independizarnos de los egos políticos.

Ahí está la oferta. Este 6 de noviembre el ciudadano tiene la oportunidad para romper el círculo vicioso de la política. Debemos elegir a las próximas autoridades, presidentes y diputadas, porque tienen ciertas cualidades que ayudarán a cumplir la visión de la Nicaragua que queremos.

El autor es abogado y Notario Público.

Opinión Nicaragua archivo

COMENTARIOS

  1. el carolingio
    Hace 10 años

    Estas viviendo en otro pais que no es Nicaragua. Unpoco mas y te diran que estas loco

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