Las últimas lluvias han dejado luto en dos familias nicaragüenses por la muerte de una niña en San Dionisio, Matagalpa, y la de un hombre en Mozonte, Nueva Segovia; además de la afectación en más de 709 viviendas, red vial y una iglesia.
El nombre de la menor corresponde a Yobelsi Aráuz y falleció cuando intentó cruzar una quebrada; el nombre de la otra víctima mortal es Ben Hur Bonilla, encontrado en el río Coco.
Los municipios más afectados por las lluvias son Waslala, San Dionisio, San Francisco Libre, Juigalpa, Ocotal, Somoto y Tipitapa, siendo este último el más golpeado por el número de casas anegadas.
En el caso de Tipitapa, el anexo al barrio San Francisco es el que reporta más problemas. En este punto las corrientes bajaron por las calles de tierra e irrumpieron en las moradas, alcanzando una altura de hasta 15 centímetros.
Yorleny Valverde tiene cinco años de habitar en el anexo al barrio San Francisco y es la primera vez que el agua se introduce a la casa y daña sus pocas pertenencias. Por eso se sorprendió cuando abrió la puerta de la casa y se encontró con el escenario desalentador: zapatos y chinelas flotaban en la sala.
“El patio se inundaba antes, pero ahora estamos arruinados, todo se nos llenó de agua dentro de la casa. Queremos que nos ayuden con las calles y con material selecto para rellenar”, solicitó Valverde, mientras señalaba ayer el charco que 24 horas después de la lluvia permanecía en la sala de su casa.
Sin necesidad de ser ingenieros civiles, los perjudicados llegaron a la conclusión de que la inundación es porque en las calles del barrio no existen sistemas de drenaje pluvial, porque las autoridades de la Alcaldía de Tipitapa no han invertido en proyectos de este tipo.
Esto se refleja a lo largo y ancho del poblado: por ningún lado se ven manjoles o canaletas por donde corran las aguas.
Similar ocurre en el barrio Villa Solidaridad, donde un cauce no revestido inunda las casas ubicadas a sus costados. Allí la comuna lleva maquinaria pesada para realizar movimientos de tierra cuando ocurren las afectaciones.
Daños en el templo de Somoto
La iglesia Santiago Apóstol, en Somoto, edificada hace más de 364 años en el corazón de la ciudad, sufrió la embestida del aguacero que inició el martes por la tarde y se extendió hasta ayer.
Las precipitaciones causaron inundaciones en las cuatro naves del templo, principalmente en el área del centro de este, donde a diario se oficia misa, además de la parte del Santísimo Sacramento del Altar y el Salón Parroquial.
El párroco de la iglesia, padre Luis Carrillo, dijo que debido a la antigüedad y al deterioro del techo de viejas tejas de barro y horcones, abundan las filtraciones de agua, que incluso bañan las agrietadas paredes y las imágenes.
“Al templo han tenido que venir 12 personas, en su mayoría mujeres, a sacar el agua de lluvia que se metió y a secar algunos santos (imágenes)”, dijo el padre Carrillo.
Ocotal también sufre
Calles dañadas, muros y techos colapsados y sin servicio de agua potable producto de la crecida en el río Dipilto son, entre otros, los daños ocasionados en la ciudad de Ocotal, cabecera departamental de Nueva Segovia.
Una comisión de la Alcaldía de Ocotal realizó inspecciones en horas de la mañana de este miércoles, encontrando derrumbes y daños severos en la calle principal de acceso al barrio 19 de Julio; derrumbe, cerca de las 8:00 a.m., del techo de madera y tejas en el preescolar del Barrio Noel Wheelock y el colapso de dos muros en el barrio Danilo Ponce y un muro en el barrio Monseñor Madrigal.
No hay agua limpia para tomar
Además de inundarse las casas en el anexo al barrio San Francisco, en Tipitapa, con la lluvia el agua potable llega sucia, lo que imposibilita utilizarla para consumo humano. En el fondo de los barriles donde las personas la guardan se concentra tierra.
Por eso, Karla Morales, habitante de la zona, demandó que mientras reparan las tuberías envíen pipas con agua potable, porque no tienen el dinero para comprar agua embotellada.
674 viviendas son las anegadas solo en el municipio de Tipitapa. Además hay dos casas semidestruidas, según un informe gubernamental presentado este miércoles por Rosario Murillo.