Después de acumular —desde el 2013— un crecimiento cero del Producto Interno Bruto (PIB), la recesión económica en América Latina y el Caribe parece haber tocado fondo y las perspectivas para 2017 contienen cierta dosis de optimismo, pero con cautela. El crecimiento en Centroamérica se empieza a moderar a medida que la economía de Estados Unidos se desacelera frenando el dinamismo comercial externo y la inversión.
Los pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que coinciden con los del Banco Mundial, apuntan a que el hemisferio retornará el próximo año a la senda de crecimiento (1.6 por ciento), con algunas excepciones como Venezuela donde una mayor escasez de alimentos y medicinas podría desatar una “crisis humanitaria”.
En su informe denominado “América Latina y el Caribe: ¿se prolongará el actual frente frío? el FMI inclusive advierte que si Venezuela continúa con sus actuales políticas hay riesgos graves de que su actividad económica colapse aún más “acompañada de una hiperinflación”.
“La ya aguda escasez de bienes básicos, en especial alimentos y medicinas, podría empeorar aún más, y desembocar en una crisis humanitaria que, a su vez, podría desencadenar una ola de migración a países vecinos”, advirtió el organismo, que esta semana sostuvo su reunión anual con el Banco Mundial en Washington.
El FMI estima que Venezuela acabará el 2016 con una tasa inflacionaria de 720 por ciento y el próximo año de 2,200 por ciento. El PIB se contraería 10 por ciento este año y suavizaría su reducción en 2017 al contraerse 4.5 por ciento.
Y mientras Venezuela, uno de los aliados importantes de Nicaragua, continuará batallando con su crisis económica, el FMI estima que Brasil y Argentina se encaminarán hacia una frágil recuperación, aunque todavía hay dudas de que las mejoras sean sostenibles, porque aún no se hacen e implementan las reformas estructurales necesarias que garanticen que el crecimiento sea prolongado, principalmente en la economía brasileña.
Por el lado del norte, México, Centroamérica y Panamá, así como República Dominicana, se encuentran en una posición más favorable, con tasas de crecimiento cerca o por encima de los promedios históricos. Esto sin embargo, no significa, a criterio del FMI, que la región “no es inmune a las fluctuaciones de las tendencias mundiales”.

EN CENTROAMÉRICA PETRÓLEO PUEDE NEUTRALIZAR CRECIMIENTO
El crecimiento en este bloque de la región empieza a moderarse debido a la desaceleración en Estados Unidos, que se perfila como uno de los principales socios comerciales de estas naciones. De hecho, se prevé que Centroamérica crezca este año 4.2 por ciento ligeramente menor al crecimiento de 2015.
En el istmo, según el FMI, las condiciones financieras han mejorado en consonancia con las tendencias mundiales, además los diferenciales de la deuda externa se han reducido en forma significativa, las tasas de interés reales han disminuido ligeramente.
“En 2017, se prevé que el crecimiento permanezca estable en la mayoría de los países, si bien los efectos positivos derivados de la recuperación de la economía estadounidense se verán neutralizados por un leve aumento de los precios del petróleo”, señala.
El panorama favorable de Centroamérica, sin embargo, se ve ensombrecido por el aumento de la deuda pública en varios países de la región “debido a que los sustanciales déficits fiscales se mantienen relativamente estables”.
Sobre el aumento de la deuda pública, el FMI señala que las excepciones son Honduras, “que fortaleció su disciplina fiscal”, y Guatemala, en donde la deuda sigue siendo baja a pesar del moderado aumento del déficit proyectado en el presupuesto de 2017 ahora que el nuevo gobierno comienza a abordar las urgentes necesidades sociales y de infraestructura.
Para el organismo, “los riesgos fiscales siguen siendo el principal factor de vulnerabilidad para la región porque limitan el margen de maniobra disponible en materia de políticas para contrarrestar los shocks negativos”.
De hecho, el FMI prevé que en general los déficits de la cuenta corriente externa se mantengan estables en 2016 tras los importantes descensos registrados en 2015 como consecuencia de la disminución de los precios del petróleo y los sólidos flujos de remesas.
RIESGOS EN EL SISTEMA FINANCIERO DEL ISTMO
“Se proyecta que los flujos de inversión extranjera directa seguirán siendo la principal fuente de financiamiento de los déficits externos, salvo en Nicaragua y El Salvador”, indica el informe.
En el caso de los sistemas financieros regionales si bien se ven sólidos, con reservas de capital y liquidez adecuadas, la alta dolarización del sistema sigue siendo un factor de riesgo, además de la pérdida de servicios de bancos corresponsales.
“Aunque hasta ahora la pérdida de servicios de bancos corresponsales no ha afectado de manera fundamental a los sistemas financieros de la región, esto sigue siendo un importante riesgo a la baja”, alerta.

URGE CREAR ESPACIO FISCAL
El FMI urgió a Centroamérica a crear espacio fiscal. “Esto requerirá contener y racionalizar el gasto, por ejemplo, a través de un control estricto del gasto salarial y una mejor focalización de los subsidios”.
Además del lado del ingreso, el organismo insiste en que debe ser prioridad reducir las exenciones para aumentar el ingreso tributario. “Al mismo tiempo, en algunos países es necesario abordar las urgentes necesidades sociales y de inversión”, aconseja el FMI.
En el ámbito monetario y financiero, también es esencial permitir una mayor flexibilidad cambiaria que sea acorde con el régimen de metas de inflación, aplicar medidas macroprudenciales adicionales para reducir la dolarización, fortalecer la cooperación regional para supervisar los conglomerados financieros de manera más eficaz, y reforzar los marcos contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, indica.
MEJORAN CONDICIONES, PERO…
Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, dijo a periodistas en Washington que el crecimiento acumulado de América Latina desde 2013, que es cero, contrasta con el aumento del 11 por ciento registrado en el resto del mundo desde entonces.
Werner observa que la recuperación más débil de lo previsto de la economía de los Estados Unidos ha impactado a sus socios comerciales, aunque la estabilización y un leve repunte de los precios de las materias primas ayudaron en cierta medida a que en el hemisferio haya cierto margen de maniobra tras afrontar shocks negativos en los intercambios comerciales.
Tras esta moderación en materia comercial, Werner dice que pese a “las expectativas de tasas de interés aún más bajas en las economías avanzadas y una evolución interna favorable en algunos de los principales países de América Latina, los flujos de capital a la región han repuntado. Como resultado, las condiciones financieras han mejorado, observándose disminuciones de los diferenciales de bonos soberanos y corporativos y aumentos de los precios de las acciones”.
En consonancia con esas mejoras, el FMI prevé que América Latina y el Caribe se contraiga 0.6 por ciento este año, pero que crezca 1.6 por ciento en 2017, esto “a medida que la demanda mundial se recupere gradualmente y que se disipe la incertidumbre en torno a las políticas internas”, indica Werner.
“Aunque hasta ahora la pérdida de servicios de bancos corresponsales no ha afectado de manera fundamental a los sistemas financieros de la región, esto sigue siendo un importante riesgo a la baja”, alerta.
URGE CREAR ESPACIO FISCAL
El FMI urgió a Centroamérica a crear espacio fiscal. “Esto requerirá contener y racionalizar el gasto, por ejemplo, a través de un control estricto del gasto salarial y una mejor focalización de los subsidios”.
Además del lado del ingreso, el organismo insiste en que debe ser prioridad reducir las exenciones para aumentar el ingreso tributario. “Al mismo tiempo, en algunos países es necesario abordar las urgentes necesidades sociales y de inversión”, aconseja el FMI.
En el ámbito monetario y financiero, también es esencial permitir una mayor flexibilidad cambiaria que sea acorde con el régimen de metas de inflación, aplicar medidas macroprudenciales adicionales para reducir la dolarización, fortalecer la cooperación regional para supervisar los conglomerados financieros de manera más eficaz, y reforzar los marcos contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, indica.
MEJORAN CONDICIONES, PERO…
Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, dijo a periodistas en Washington que el crecimiento acumulado de América Latina desde 2013, que es cero, contrasta con el aumento del 11 por ciento registrado en el resto del mundo desde entonces.
Werner observa que la recuperación más débil de lo previsto de la economía de los Estados Unidos ha impactado a sus socios comerciales, aunque la estabilización y un leve repunte de los precios de las materias primas ayudaron en cierta medida a que en el hemisferio haya cierto margen de maniobra tras afrontar shocks negativos en los intercambios comerciales.
Tras esta moderación en materia comercial, Werner dice que pese a “las expectativas de tasas de interés aún más bajas en las economías avanzadas y una evolución interna favorable en algunos de los principales países de América Latina, los flujos de capital a la región han repuntado. Como resultado, las condiciones financieras han mejorado, observándose disminuciones de los diferenciales de bonos soberanos y corporativos y aumentos de los precios de las acciones”.
En consonancia con esas mejoras, el FMI prevé que América Latina y el Caribe se contraiga 0.6 por ciento este año, pero que crezca 1.6 por ciento en 2017, esto “a medida que la demanda mundial se recupere gradualmente y que se disipe la incertidumbre en torno a las políticas internas”, indica Werner.
Lo que pide el FMI a América Latina
Entre las reformas estructurales que América Latina y el Caribe debe implementar para sortear el estancamiento de la economía mundial, figuran:
1. Cerrar las brechas de infraestructura, mejorar los resultados de educación, incentivar la participación en la fuerza laboral y mejorar el entorno empresarial y el Estado de Derecho para estimular el crecimiento a mediano plazo y diversificar las economías reduciendo su dependencia de las materias primas.
2. Mantener una política macroeconómica creíble. “El tipo de cambio debe seguir siendo el principal amortiguador de los shocks, y las intervenciones en el mercado cambiario han de limitarse a contener la volatilidad excesiva en el caso de que surjan condiciones desordenadas en el mercado”.
3. Además, el organismo sugiere al hemisferio “llevar a cabo una adecuada supervisión macrofinanciera, que comprenda la identificación de las vinculaciones entre sectores, la corrección de las deficiencias de los datos (por ejemplo, las actividades de cobertura por parte de las empresas), las pruebas de tensión regulares en el sector financiero y un estrecho monitoreo (monitorización) de los ciclos financieros”.