Miss Peregrine

Crítica de cine: Miss Peregrine y los Niños Peculiares

El director Tim Burton regresa a su mejor forma con esta adaptación del libro Miss Peregrine.

El director Tim Burton regresa a su mejor forma con esta adaptación del libro de Ransom Riggs, una de tantas novelas fantásticas que surgieron para satisfacer el mercado creado por Harry Potter. No esperaba mucho, por el antecedente de Alicia en el País de las Maravillas (2010). El clásico de Lewis Carroll debía ser perfecta para él, pero resultó ser un esperpento opresivo, plagado de desalmados efectos especiales computarizados. Fue un éxito de taquilla, pero se sentía como una capitulación ante las fuerzas del mercado. Afortunadamente Miss Peregrine… prodiga suficiente atención al elemento humano como para encontrar un balance entre el espectáculo y el sentimiento.

Jake (Assa Butterfield) es un adolescente inadaptado. Su relación más estrecha es con su abuelo Abe (Terence Stamp), un veterano de la Segunda Guerra Mundial que creció en un hogar para huérfanos en Gales. En un aparente episodio de demencia, el anciano convoca al nieto a su hogar. Él descubre la casa saqueada y al viejo agonizando, sin ojos, en el traspatio. Entre las brumas divisa a un monstruo colosal. Sus padres (Chris O’Dowd y Kim Dickens), cariñosos pero distantes, creen que la visión es producto del trauma y lo llevan con una psicóloga. La Dra. Golan (Allison Janney) recomienda visitar el viejo hogar del anciano. Ahí, Jake descubre que las fantásticas historias que Abe le contaban son una realidad. El orfanato está en ruinas, pero la guardiana, Miss Peregrine (Eva Greene), y sus pupilos, niños “peculiares” con habilidades extraordinarias, existen en una realidad paralela, viviendo una y otra vez el mismo día, para escapar de dos amenazas mortales: un bombardeo nazi, y los “huecos”, peculiares renegados que deben destruir a los suyos para vivir eternamente. El líder de los villanos es el temible Barron (Samuel L. Jackson).

La película sufre por las demandas de una historia de origen. El guion debe establecer las reglas de una mitología intrincada e introducir numerosos personajes. Eso se traduce en mucho diálogo expositivo y escenas ilustrativas sobre los talentos de los jóvenes. Ellos son como X Men de la Inglaterra de mitad de siglo XX, Miss Peregrine es el Dr. Charles Xavier en una película de Merchant-Ivory. Los juegos de la trama con la manipulación del tiempo y el espacio, así como francos guiños de horror, me hacen dudar sobre cuán adecuado es el filme para niños pequeños. Los cines están proyectando la película en versiones subtituladas y dobladas, seña de que quieren apelar a los más pequeños. Piénselo bien antes de llevarlos.

Juan Carlos Ampié, crítico de cine.
Juan Carlos Ampié, crítico de cine.

A pesar de estos obstáculos, los fanáticos de Burton reconocerán al cineasta que marcó a una generación con Edward Scissorhands (1990). La inocencia convive con el desasosiego. Su morbosa fascinación con la muerte, intrínseca a su sensibilidad gótica, alimenta una sutil meditación sobre la dificultad infantil de confrontar ese desenlace fatal que no espera a todos.

O quizás estamos ante la dramatización de una neurótica resistencia al paso del tiempo. Jake quiere ser un eterno adolescente y los niños peculiares, bajo la excusa de esquivar la muerte, viviendo y reviviendo el mismo día, permanecen suspendidos en un estado eterno de infancia.

El síndrome de Peter Pan jamás había sido examinado con tanto ahínco desde, pues… Peter Pan. Un guion menos preocupado por acelerar el pulso de la taquilla habría podido explorar la tensión intergeneracional entre padres e hijos o el peso que la historia y el sentido de deber impone sobre los individuos. Pero eso es materia para otra película. Apostemos a que en la secuela, la intrigante Miss Peregrine… puede mejorar mucho más.

 

Lea también: Crítica de cine – Mi amigo el Dragón

 

La Prensa Domingo Juan Carlos Ampié archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí