Al menos 52 personas murieron en Etiopía durante una estampida este domingo 2 de octubre, cuando una celebración religiosa anual se convirtió en una protesta contra el gobierno, que la policía disolvió con gases lacrimógenos y balas de caucho.
Testigos dijeron que las víctimas murieron aplastadas en zanjas cuando trataban de huir del caos. Unas dos millones de personas asistían a la festividad de Irrecha, una acción de gracias en Bishoftu, al sureste de Addis Abeba, la capital.
Es en la región de Oromia, una de las más convulsionadas del país y escenario reciente de manifestaciones en reclamo de mayores libertades que en ocasiones han tomado un giro fatal. Un vocero del gobierno etíope atribuyó las muertes a “personas preparadas para causar disturbios”.
Añadió que había muchas personas hospitalizadas, pero no dio cifras de muertos o heridos. El gobierno de la región de Oromia confirmó la cifra de 52 muertos el domingo por la noche.
Los testigos dijeron que las corridas comenzaron cuando los manifestantes empezaron a gritar consignas contra el gobierno y avanzaron hacia una tribuna donde hablaban líderes religiosos. Algunos arrojaron piedras o botellas de plástico y entonces comenzó la represión policial.
Antes de la estampida, un periodista de la agencia AP vio a una multitud que alzaba los brazos con las muñecas cruzadas, un gesto común en las protestas contra el gobierno. También vio a la policía disparar granadas de gas y balas de goma y luego a gente herida.
El gesto de las muñecas cruzadas se ha utilizado como señal de resistencia pacífica y simboliza las manos esposadas. Fue visto en las Olimpíadas de Río, cuando el maratonista etíope Feyisa Lilesa, de Oromia, cruzó las muñecas al llegar a la meta en segundo lugar. No ha regresado al país, ya que dice que su vida podría correr peligro.




