Es Rommel Caballero el faro que iluminará las esperanzas de Nicaragua en el Continental Juvenil de Boxeo en Costa Rica del 26 de septiembre al 2 de octubre. Su boxeo rico en técnica, sus desplazamientos elocuentes y su pegada congénita alimentan los deseos de sacar del barro una medalla en la división de los 60 kilogramos.
El prodigio nacido en Coachella, pero por cuyas venas corre sangre bicolor, es una máquina perfectamente aceitada que, antes del repiqueteo de la campana, provoca imaginarlo arriba del podio cuando todo haya acabado.
Salido del cascarón de una familia en la que el tema de todos los días es el boxeo, donde ya uno de sus miembros, Randy Caballero, conquistó un campeonato del mundo, aunque luego la historia se volvió trágica, donde la cabeza del hogar, Marcos Caballero, es quien entrena y negocia, Rommel surca los caminos para cosechar en el futuro una medalla olímpica o un título del mundo, ¿por qué no? Pero por primera vez se ceñirá sus lomos con la bandera de un país que apenas le pertenece y luchará por agradarlo y agradarse a sí mismo.
Rommel vive el dilema de no ser ni de aquí ni de allá, sino de las dos partes, pero el motor que lo empuja al frente con toda seguridad es ese sueño de ser alguien grandioso, recordable y el Continental Juvenil de Costa Rica, que no será su primer gran torneo —ya ganó un cinturón juvenil del CMB en Estados Unidos ante un mexicano— es un libro abierto para dejar constancia de que estuvo ahí para ganar. En este reto lo acompañarán los peleadores nacionales Darwin Martínez (52 kilogramos), Azael Reyes (56) y Onealp Mayorga (64), y su padre Marcos irá como entrenador, junto con Harry Gómez.
Detalles
Rommel Caballero tiene 17 años. El entrenador de Román “Chocolatito” González, Arnulfo Obando, ha alabado su técnica y su hermano Randy su pegada, mientras los promotores del negocio le clavan los ojos.
Por dos meses Rommel entrenó junto con Román en Big Bear. Ayer marcó 130 libras y mañana arribará al país, papá y mamá al lado, y con una maleta de ilusiones.