“Lo importante es que el hombre frente al espejo es mucho mejor que el beisbolista”, esa fue la frase contundente del cronista Edgar Tijerino, cuando se le indicó presentar a Denis Martínez, la figura a la cual se le dedicó la XXII ceremonia del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, mientras a un lado en un palco especial escuchaban atentamente los 10 nuevos exaltados (Osvaldo Gil, los familiares del ya fallecido Alejandro García, Jorge Luis Ayestas, Wesley Savery, Emmet Lang Valle, Carlos Adán Delgado, Mauricio Cruz, Barney Baltodano, Julio Sánchez y Apolinar Cruz), junto a más de 100 invitados, entre periodistas, miembros del Salón de la Fama y personalidades del deporte.
La ceremonia fue dirigida por el periodista Moisés Ávalos, y tras la intervención de Tijerino que puso de pie a los presentes, a Denis Martínez le tocó hablar. El astro del beisbol nicaragüense brindó un emotivo discurso, de aquellos que no se preparan en el escritorio, sino que se improvisan de acuerdo a las circunstancias del momento. “Quiero decirles que sin mi esposa no hubiera logrado lo que hice. Siento la obligación de decirles que no dejen de soñar y seguir sin pausas sus metas. Un indio típico nicaragüense como yo salió por una inspiración, sabía quién era y lo que valía, a pesar que muchos no creían”, aseguró Martínez, admirado en el país, contando las horas para ver finalizada la construcción del nuevo Estadio Nacional que llevará su nombre.
Posteriormente, Iván García rindió tributo a los miembros fallecidos del Salón de la Fama y presentó a los miembros que estaban en el local, ahí se pudo observar al exboxeador Adolfo Méndez, con buena fachada después de tantos tropiezos en su vida.
Más adelante, el puertorriqueño Osvaldo Gil tuvo un espacio para expresar sus sentimientos en honor a los miembros exaltados, y como si fuera una ley en su vida, sus palabras tienen un peso que calan en las entrañas de las personas. “El deporte forma parte del equilibrio del mundo”, indicó Gil, iniciando su intervención con el porqué de la creación de los juegos en Grecia y finalizando con una intervención de lo que debe hacer un verdadero ser humano, solo faltó que todos se pusieran sobre sus pies, aplaudiendo la sapiencia del boricua.
El acto colmado de drama, reflexiones y mucha emotividad finalizó con las palabras del presidente del Comité Olímpico, Emmet Lang, y posteriormente se abrió el telón de los 10 nuevos miembros, quienes tenían los ojos cubiertos de lágrimas y el corazón palpitando aceleradamente.
“Es un sentimiento general, estamos emocionados por la incursión que se no s hace en este día”, indicó Jorge Luis Ayestas, quien es uno de los ejemplos que se puede ser exitoso en el deporte y en los estudios, ahora es ingeniero.