Intolerancia y El ciudadano Kane, dos de las películas más trascendentales de la historia del cine

El 5 de septiembre de 1916 y 1941, respectivamente (hace 100 y 75 años este mes), se estrenaron en EE. UU. Intolerancia y El ciudadano Kane, dos de las películas más trascendentales de la historia del cine.

INTOLERANCIA
En Intolerancia (1916), su realizador David W. Griffith (1874-1948), pasó en limpio todas las técnicas cinematográficas empleadas hasta ese momento en un filme con gran despliegue de realización, solidificando los cimientos del cine como lenguaje y como arte.

Aunque el filme anterior de Griffith, El nacimiento de una nación (1915) fue un éxito de crítica y público (con excelente reconstrucción de escenas históricas y de batalla), su posición separatista ante la problemática de los esclavos liberados (50 años antes), provocó protestas de grupos defensores de los derechos civiles.

Con el dinero producido por ese filme y el deseo de paliar las críticas a su perspectiva política, mostrando una actitud humanista, Griffith emprendió la producción y realización (en Hollywood, California) de su colosal Intolerancia, entrelazando cuatro historias que denuncian la intolerancia a través de los tiempos.

Gracias al magistral trabajo de cámara de Billy Bitzer, el segmento de la caída de Babilonia supera los primeros peplums italianos (Quo Vadis?, 1912; Cabiria, 1914), caracterizados por planos largos y estáticos.
Este segmento impacta también por los decorados monumentales y el hábil manejo de cientos de extras en continuo movimiento.

El segmento contemporáneo arranca con la represión violenta de una huelga de obreros como preámbulo a la tragedia de un joven desempleado condenado a la horca por un asesinato que no cometió.

Los dos segmentos restantes están planteados a manera de “homenajes” al cine francés de principios de siglo: La Vida de Cristo (Howard Gaye) evoca las pasiones de la Pathé; y la matanza de la noche de San Bartolomé reproduce la estética teatral de las películas de Le Film d’Art.

Griffith fue un excelente director de actrices, logrando en Intolerancia actuaciones de antología de Mae Marsh, como la esposa del protagonista en la historia contemporánea (los planos de la actriz en la secuencia del juicio siguen siendo objeto de estudio en las escuelas de cine) y Constance Talmadge como la joven campesina que participa activamente en la lucha contra la invasión persa. Lillian Gish, actriz favorita de Griffith, tuvo un pequeño papel.

Lo más trascendental de Intolerancia es el dinámico montaje paralelo, con intervalos cada vez más cortos entre cada segmento, creando un efecto de trepidante crescendo.

La película estuvo 17 semanas en cartelera en Moscú. Sergei Eisenstein reconoció su influencia en la creación del montaje de atracciones (yuxtaposición de imágenes contrastantes para transmitir un mensaje político), utilizado por Eisenstein en El Acorazado Potiomkin (1924), filme ideológico y estructuralmente más coherente y maduro que el de Griffith.

Pero Intolerancia, demasiado compleja para su tiempo (más de tres horas de metraje), fue un fracaso de taquilla y dejó a su director endeudado para el resto de su vida.

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En Intolerancia (1916), su realizador David W. Griffith (1874-1948). LA PRENSA/ARCHIVO.

EL CIUDADANO KANE

Con la esperanza de salir de una crisis económica, la RKO Radio Pictures contrató a Orson Welles, joven prodigio del teatro y la radio, para dirigir una película de tema libre, dándole una autonomía inusual en aquellos tiempos de estricto control por los productores.

El resultado fue El ciudadano Kane (con Welles como protagonista) que revitalizó el cine hablado, retomando la elocuencia visual y el espíritu de experimentación de los maestros del cine mudo (especialmente, el cine de los teóricos soviéticos y el expresionismo alemán). El trabajo del director de fotografía Gregg Toland fue fundamental en el aspecto visual del filme.

Cuando el multimillonario William Randolph Hearst constató que el argumento, escrito por Welles y Herman Mankiewicz (sobre un magnate de prensa con ínfulas imperialistas, cuya vida es presentada a través de testimonios de personas que lo conocieron) estaba basado en su propia vida, amenazó con un boicot publicitario a las cadenas que exhibieran la película.

Pero gracias al respaldo del productor George Shaeffer el filme fue estrenado en 1941. Igual que Intolerancia, resultó un fracaso de taquilla.

La influencia renovadora de El ciudadano Kane en el cine hablado no se sintió de inmediato. Con el paso de los años se revitalizó la corriente de los cineasta estilistas (Kurosawa, Satyajit Ray, Fellini, Godard, Jancsó, Richard Lester, Coppola, etc.) paralela a la de los contenidistas (Chaplin, Wyler, Renoir, Ozu, Truffaut) que supeditan el trabajo de cámara al drama humano, lo que no significa que los filmes de los estilistas carezcan de contenido ni que los contenidistas no tengan un estilo personal.

Cerremos esta brevísima conmemoración con una frase lapidaria de Welles: “Ningún arte le debe tanto a un solo hombre como el cine a Griffith”. Ambos realizadores pertenecen al período en que el cine se creaba sobre la marcha, con base en lo aprendido de las otras artes, por hombres y mujeres que, por razones inexplicables, llevaban el cine en la sangre.

Cultura

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