La candidatura a la vicepresidencia de Rosario Murillo es parte de la alianza política de la pareja, “por el silencio a la denuncia de violación de Zoilamérica”, constituye un nuevo pacto entre estas dos personas “que se creen con el derecho de tomarse toda Nicaragua”. Rosario
Murillo, desde la secretaría de comunicación es la todo poderosa primera dama que ejerce en la práctica como mandataria, da mensajes diarios a la nación, nombra y destituye ministros, sale al exterior como canciller, dirige a los alcaldes orteguistas y sin la venia de ella no se mueve nada en el Gobierno. Daniel Ortega se ha quedado como el líder de las estrategias de un Gobierno que se encamina a la reelección y recién eliminó a la oposición política en la contienda electoral y en el parlamento nicaragüense.
Definitivamente que esta candidatura en dúo, le define un camino que inicia con la complicidad ante crímenes sexuales y que en su propia evolución perversa se convirtió en una alianza política. Los mecanismos de ocultamiento y encubrimiento dentro del
orteguismo es parte de las cuotas que le otorgan a Daniel Ortega. En esta relación política entre ellos dos (Ortega y Murillo). Es un pacto basado en la impunidad y el encubrimiento.
Por primera vez en la historia el FSLN los candidatos no emergen de un congreso, se obligó a la militancia a proponer y respaldar a un candidato a vicepresidente, esa ha sido la historia. Hubiese sido la mejor manera de legitimar esta candidatura, sin embargo es la primera vez que el congreso le otorga todos los poderes a Ortega.
Tiene que ver con las fisuras en el liderazgo de Murillo a lo interno del Frente Sandinista. Por lo tanto, pensar que ella en cualquier momento va a asumir como un factor aglutinante del sandinismo, en caso que ocurriera la ausencia de Ortega, está por verse, creo que no tendría el respaldo de las bases del FSLN.
Hay una práctica de violencia institucional del Frente y del Gobierno. La violencia es por Murillo que genera miedo y es lo que observamos en los funcionarios para no actuar por ellos mismos, tomar decisiones, se acumula una fuerte molestia y descontento en las fuerzas de la Policía, ciertas autoridades del Ejército, del poder judicial, en la misma bancada sandinista, en cada uno de estos espacios hay fisuras, descontento e indisposición, a lo interno del FSLN saben que las arbitrariedades se van a multiplicar.
Pero es el principio del fin de otra dictadura más, el dictador Ortega se despidió de las bases el 19 de julio pasado, esa alianza que hoy se legitima por medio de una imposición, hará evidente que esta acción, atropelle incluso a los mismos miembros de su partido, y con ello es el inicio del fin de esta dictadura. La deuda que mantiene esta pareja de manera privada con el gobierno de Venezuela muy pronto será una deuda pública, este robo disfrazado de ayuda es perverso, creerlo es enfermizo y defenderlo es patético, quien huye de esta verdad acaba tropezando con ella, las mentiras de este gobierno ofenden a un pueblo inteligente a los ignorantes y fanáticos le da esperanza.
Me declaro en rebeldía porque la única herencia que nunca le quitarán a mis hijos y nietos, es mi lucha por la democracia, porque cuando no hay derecho a elegir libremente, no votar es mi deber ciudadano.
El autor es catedrático universitario.