La Iglesia evangélica está dispuesta ir a la calle en rechazo a la normativa migratoria que restringe la entrada a misioneros extranjeros al país.
Así lo dio a conocer el reverendo Mauricio Fonseca Pereira, presidente de la Alianza Evangélica Nicaragüense, máxima representación del sector religioso evangélico del país.
“Nosotros estamos agotando la vía administrativa. Si el presidente Daniel Ortega no responde a nuestra solicitud de que anule la restricción, entonces nos vamos de amparo ante la Corte y si aquí no nos dan repuesta, vamos a la calle”, advierte Fonseca.
El Ministerio de Gobernación (Migob) aplica desde mediados de agosto una restricción que afecta directamente a los misioneros extranjeros que llegan al país, en calidad de colaboradores para el quehacer pastoral y social, tanto evangélicos como católicos.
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“MALDAD A LA IGLESIA”
El pastor Fonseca dijo que también “estamos pensando en una marcha nacional. Estamos agotando todos los recursos que nos da la Constitución. Nuestra posición no varía; exigimos que se derogue la normativa”, sostiene Fonseca.
El líder religioso califica la restricción como una maldad contra la Iglesia, mientras el gobierno ha expresado que la medida se toma por seguridad del país.
“La pregunta que ellos no nos han podido responder es ¿qué peligro representa la Iglesia para el Estado de Nicaragua? La Iglesia está formada por hombres y mujeres de bien. Esto que nos están haciendo es una maldad muy injusta contra la Iglesia”, expresó el pastor evangélico.
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MEDIDA DEL GOBIERNO VIOLENTA LIBERTAD DE CULTO
Los sectores más representativos de la Iglesia evangélica han rechazado la medida al considerar que les violenta la libertad de culto y el quehacer pastoral y social.
El pastor Rafael Arista, presidente de las Asambleas de Dios —la congregación evangélica más grande del país, con más de 700 mil miembros— dijo recientemente que la medida que aplica el gobierno es inconstitucional y que en una coyuntura electoral, el voto evangélico que tradicionalmente ha beneficiado a Daniel Ortega, podría revertirse en “voto castigo”.
El vicecanciller de Nicaragua, Denis Moncada Colindres, dijo a modo de justificación que el gobierno mantendrá la normativa que controla el ingreso al país de misioneros extranjeros para prevenir el ingreso del crimen organizado a través de agrupaciones religiosas.
En Nicaragua, el sector evangélico es un fenómeno religioso en expansión. Su ritmo de crecimiento en la última década lo hace acumular un caudal humano que abarca entre el 25 y 30 por ciento de la población total del país, estimada en 6.1 millones de habitantes a 2015, lo cual indicaría un mínimo de 1,525,000 personas conglomeradas con respecto a esa Iglesia. Esto si basamos el fenómeno a partir de los datos de la encuesta de M&R Consultores de abril de 2016, que revela que aunque la mayoría de los nicaragüenses continúa siendo católicos (46 por ciento), los evangélicos representan ahora al 32.3 por ciento de la población.
TERCER REUNIÓN
La delegación de las máximas representaciones evangélicas se ha reunido en dos ocasiones con una delegación del gobierno para tratar de llegar a acuerdos con la medida migratoria.
El próximo 20 de septiembre, ambas delegaciones se reunirán por tercera ocasión, pero la pastoral evangélica mantiene su posición de que sea derogada la prohibición.
El gobierno, tratando de suavizar la restricción, eliminó varios requisitos de la normativa, pero dejó la que controla toda la información relacionada a los misioneros y a la vez que mantiene la facultad de rechazar o no la entrada de los misioneros, lo cual es rechazado por la Iglesia.