La recaudación tributaria a mayo de 2016

Las cifras oficiales muestran que a mayo de 2016 la recaudación tributaria del Gobierno Central se había incrementado en 19.8 por ciento en comparación al mismo periodo del año previo.

Las cifras oficiales muestran que a mayo de 2016 la recaudación tributaria del Gobierno Central se había incrementado en 19.8 por ciento en comparación al mismo periodo del año previo. En marcado contraste, la tasa de crecimiento interanual de los ingresos tributarios implícita en el Presupuesto General de la República para el año 2016 se reduce apenas a un 8.91 por ciento.

Esta gran discrepancia entre la tasa proyectada y la tasa real de crecimiento de la recaudación tributaria es el resultado de la conocida tendencia del Ministerio de Hacienda de sub-valorar la proyección de crecimiento de los ingresos tributarios, lo cual determina que, en la ejecución presupuestaria real, aparezca lo que se ha denominado una “sobre-recaudación”, que abre un amplio margen a la discrecionalidad.

Fíjese usted, si la recaudación tributaria termina el año creciendo al 19 por ciento, esto implicaría obtener una “sobre-recaudación” del orden de los 5,460 millones de córdobas o de 191 millones de dólares —nada mal, sobre todo en un año electoral en el que será bastante necesario para los incumbentes compensar la drástica caída de los fondos que se obtienen de la cooperación petrolera venezolana, y la caída en las reservas monetarias internacionales.

La recaudación del Impuesto sobre la Renta (IR) está creciendo a una tasa del 22 por ciento, muy por encima de la tasa de crecimiento proyectada implícita en el presupuesto que es del 10.1 por ciento.

El Impuesto al Valor Agregado (IVA) está creciendo a una tasa del 18.6 por ciento, bastante por encima de la tasa proyectada del 9.89 por ciento, liderado por la recaudación del IVA que recae sobre la venta doméstica de bienes y servicios.

Este IVA que grava el consumo doméstico, está creciendo a la extraordinaria tasa del 25.7 por ciento, reflejando un auge del consumo que difícilmente podría explicarse solo por un aumento en el ingreso disponible de los hogares proveniente de fuentes internas.

Por su lado, la recaudación del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), en realidad una combinación de impuestos específicos y selectivos, está creciendo al 16 por ciento, muy por encima de la tasa proyectada del 4 por ciento.

La recaudación de este grupo de impuestos está siendo liderada por la recaudación sobre los Derivados del Petróleo (cuya recaudación ha crecido al 17.3 por ciento), la recaudación del Impuesto Selectivo sobre bienes importados (con un crecimiento del 18.5 por ciento) y la recaudación sobre Rones y Aguardientes (que ha crecido al 32.9 por ciento).

De paso ¿a qué atribuye usted este disparo tan fuerte en la distribución y consumo de licores y aguardientes, en este año en especial?

Finalmente, la recaudación de los Derechos Arancelarios sobre la Importación (DAI) y otros sobre el comercio internacional están creciendo a una tasa del 24.9 por ciento, mientras que lo proyectado era solo del 9.83 por ciento.

Como ya lo hemos dicho antes, la sobre-recaudación que se ha estado obteniendo se ha estado transfiriendo, en gran parte, al Banco Central de Nicaragua, para compensar en parte la caída en las reservas monetarias internacionales, aunque cerca de ciertas fechas políticamente significativas se producen retiros importantes.

Una reflexión final. Viendo estas cifras de recaudación se me viene a la mente que, con una administración tributaria profesional y altamente eficiente, y adecuando de la mejor manera el sistema tributario a los criterios básicos de justicia tributaria —especialmente a los criterios de equidad horizontal y vertical—, el país podría contar con los recursos que le permitiesen efectuar las inversiones indispensables para contribuir a aprovechar, al máximo posible, el bono demográfico y de género.

Por supuesto, si se efectuasen las transformaciones estructurales que hiciesen posible que la economía experimentase un crecimiento simultáneo del empleo de calidad y de la productividad media o agregada, esto daría lugar a una aceleración de la tasa de crecimiento económico que, dada la elasticidad de la recaudación frente al crecimiento del PIB nominal, generaría crecimientos de la recaudación mucho mayores que, si se invierten correctamente, podrían contribuir a generar los círculos virtuosos a que nos hemos referido en otra parte.

*Economista
[email protected]

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