Después de un inicio borrascoso, salpicado de explosiones violentas y deprimentes faenas, Erasmo Ramírez dio un giro espectacular y logró convertir un 2015 revestido de incertidumbre, en el mejor año de su joven carrera.
En un equipo como Tampa Bay, con dificultades para ofrecer un respaldo ofensivo solvente, Erasmo se las arregló para ganar 11 juegos y se sostuvo sobre la colina 163 entradas, en una demostración muy consistente.
Y justo cuando empezamos a visualizar su salto al siguiente nivel, su establecimiento definitivo como abridor y sus posibilidades hasta de ganar 15 juegos, fue enviado al bullpen.
Entre los abridores de los Rays, solo Chris Archer con 12 triunfos (y 13 derrotas), ganó más que Erasmo. Y solo Archer (3.23) y Jake Odorizzi (3.35) fueron más efectivos que el nica (3.75).
Aún así, se fue al bullpen. El mánager Kevin Cash argumentó que ante la salida de Brad Boxberger, necesitaba ayuda en los relevos. Aquello pareció una demostración de confianza, más que un descenso laboral.
Echando mano de su versatilidad, Erasmo ha hecho el trabajo. Pero después de años como abridor, toma su tiempo adaptarse a una nueva rutina y frecuencia de uso. Y quizá por ahí vino cierto agotamiento en el proceso.
Quizá eso explique, el hecho de que Ramírez pasó de un prometedor 6-1 y 1.32 al 7 de mayo, al actual 7-8 y 3.84. Y tal vez lo menos alentador, es que su futuro podría estar circunscrito al bullpen.
Ahora mismo, además de Archer y Odorizzi, los Rays tienen abridores como Drew Smyly, Blake Snell, Matt Andriese, mientras Alex Cobb calienta para su regreso. Eso sí, Erasmo sobrevivirá.