Lo importante en el baloncesto es meter la bola dentro del aro. Jorge Luis Ayestas lo entendió desde muy temprano y trabajó duro para conseguirlo. Le disparaba sin cesar al cesto improvisado en la cuadra de su barrio o al que fue instalado en el patio de su casa, donde los rebotes en pleno mediodía, después de llegar del colegio, afectaban la siesta de su padre, don Salvador, quien sin embargo nunca se quejó.
Pero también, Ayestas comprendió que un buen jugador no era necesariamente solo el que introducía el balón en el aro, sino el que encontraba formas creativas para disminuir complicaciones y volver más fluido el juego de su equipo. Y a eso se dedicó. Su visión de juego, manejo del anticipo y precisión al decidir, lo hicieron destacar.
Ahora a sus 45 años, Ayestas puede ver hacia atrás y sentir orgullo de lo que hizo. Fue incorporado a la Selección Nacional Juvenil a los 15 años. Dos años más tarde estaba en la tropa mayor. Participó en cinco torneos Carlos Ulloa y fue declarado el Más Valioso en la última de sus ediciones. Brilló en México con la Universidad de Las Américas de Puebla y a nivel nacional capturó varios campeonatos con los Astros y la UAM.
En septiembre próximo será ingresado al Salón de la Fama del Deporte Nacional y ha utilizado este reconocimiento, para hacer un recorrido por personas y lugares que ayudaron a su desarrollo, en el cual el aspecto académico está en el primero puesto. Hoy día, es un destacado emprendedor, con llamativo éxito en el ramo de la educación y se siente endeudado con el baloncesto, al que espera aportar muy pronto.
ARMADOR DE GRAN NIVEL
¿Qué es lo importante en el baloncesto?
Meter la bola en el aro. Pero detrás de eso, hay una serie de factores que se conjugan: entrenamiento, sacrificio, compromiso, juego de equipo, visión y enfoque de resultados. No todo el que tiene el balón en la mano, lo va a meter al aro. No juega solo. La clave es decidir cuándo te lo guardás y cuándo lo pasás. Eso tiene que ver con la visión de juego.
¿Qué es lo esencial para un armador?
Al menos en mi época, el armador era un enlace entre el entrenador y los jugadores en la cancha. Algunas veces, el armador decidía la jugada o miraba al coach y éste decidía. Aquí es esencial determinar el balance interno del juego, porque existen diferentes tipos de liderazgo en un equipo y todos quieren la bola. Entonces la clave es decidir a quién pasar y cuándo hacerlo.
Es una posición de menos protagonismo que el anotador…
Sí, pero yo me sentía cómodo ahí y disfrutaba más coordinando el juego de mi equipo, que tal vez encestando la bola. Claro, hubo ocasiones en las que se debía tirar y lo hacía, y me fue bien en ese aspecto, pero el buen armador es el que hace más sencillo el juego de su equipo, el que maneja los tiempos, las faltas y zonas de ataque. Él tiene la visión.
SUS INICIOS EN EL BÁSQUET
¿Cómo fue tu inicio en el baloncesto?
Cuando uno es niño sentís interés por varios deportes y a mí me gustaba el beisbol, el futbol y el handball, pero el baloncesto era practicado por mis hermanos mayores Hjalmar y Salvador y como ellos eran más altos y le llegaban más rápido a los rebotes, eso como que despertó en mí un cierto espíritu competitivo y de pronto me sentí atrapado. Era mi deporte.
¿Y cuándo descubrís que tenés habilidad?
Cuando juego en el Colegio Calasanz y de pronto tengo cierto liderazgo en el equipo, me invitan a la selección juvenil y le entro de lleno. Porque si hay algo que aprendí en mi casa, es que sea lo que sea que tuviera que hacer, debía hacerlo bien. Pero además, había una condición: primero los estudios y luego el deporte. Eso fue determinante.
¿Y cómo lograste combinar esas actividades?
Bueno, al ver que saliendo bien en las clases, tenía oportunidad para jugar todo lo que deseara, yo establecí prioridades. Entonces estudiada por la mañana y luego entrenaba durante cinco horas al día. El respaldo de mis padres Salvador (q.e.p.d) y Flor de María, lo mismo que de mis hermanos, fue determinante en este objetivo.
¿Cuál es el logro que más te enorgullece?
Haber militado en la Selección Nacional durante 11 años, sin dejar de prepararme académicamente me llena de orgullo. Fui del equipo que venció a la Unión Soviética en uno de los torneos Ulloa y fui Jugador Más Valioso en el último de ellos (1991). Ganamos bronce centroamericano en 1990. Fui Novato del Año en el baloncesto universitario con la Universidad de Puebla (1988) y ganamos el campeonato en dos oportunidades.
DETALLES
Jorge Luis Ayestas nació el 5 de septiembre de 1970 en Managua. Está casado con Adriana Delgado, con quien ha procreado tres hijos: Jorge, Adriana y María del Mar.
Es ingeniero en sistemas computacionales por la Universidad de Las Américas, Puebla, México, donde además destacó jugando.
Entre sus excompañeros de juego más cercanos se cuenta a Paúl Argüello, José Dolores Gómez, Herman Mullins y Demry Pong.
Ayestas es propietario del centro educativo Saint Mary School y de la empresa E-Sports.
“Siento especial agradecimiento por el apoyo que me dio mi familia, pero también por personas que en su momento fueron claves en mi formación como los comandantes William Ramírez y Emmett Lang, entrenadores como Flavio Moreno, Luis Callejas, Rodrigo Valladares y Yuri Cisne, lo mismo que José Luis Banda, Efrén Busquets y Gerardo Rodríguez, excompañeros en la Universidad de Puebla. En fin, tanta gente que me ayudó”, dijo Ayestas.