Marta Díaz. LA PRENSA/JORGE TORRES

Marta Díaz. LA PRENSA/JORGE TORRES

El club de los lectores

Los libros nos llevan a imaginar, recrear y crear nuevas historias, es el puente que los lleva a mundos desconocidos y le permite lograr un aprendizaje significativo. En las aulas de clases niños que ya han aprendido a leer y no desarrollan el gusto por la lectura, no les interesa conocer de literatura a menos que se le exija una obra en particular para cumplir con un plan de clases determinado.

En los centros escolares públicos y privados del país la actividad primordial de los estudiantes debería ser la lectura.

Los libros nos llevan a imaginar, recrear y crear nuevas historias, es el puente que los lleva a mundos desconocidos y le permite lograr un aprendizaje significativo.
En las aulas de clases niños que ya han aprendido a leer y no desarrollan el gusto por la lectura, no les interesa conocer de literatura a menos que se le exija una obra en particular para cumplir con un plan de clases determinado.

Una alternativa que está dando óptimos resultados son los clubes de lectores, que aplican los docentes conscientes de la importancia de leer.

Se ponen en práctica diversas estrategias para hacer al niño lector entre ellas podemos mencionar los rincones de cuentos, dramatización, recreación de historietas y talleres de lectura.

En un club de lectores el niño lee lo que le gusta, no el libro que se le impone, se siente a gusto, lee donde está más cómodo, en el piso, en una pequeña almohada, en una alfombra, donde se le permite disfrutar y no lo considera una carga más en la escuela.

Como docente trata de innovar, de implementar algo nuevo para que los estudiantes desarrollen habilidades lectoras que le servirán no solo en la escuela sino para toda la vida, cuando el adulto exige no se logra el propósito que el niño lea por placer y no por obligación.

El reto está en manos de los maestros a seguir con métodos tradicionalistas, exigiendo al estudiante a leer obras por cumplir con un programa escolar o innovar desde el aula de clases.

Hay que proponer a los niños nuevas alternativas para leer lo que desee, pongamos los libros a la disposición de los niños y no tenerlos como un adorno en los salones de clases.

Cultura Ecos e instantes archivo

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