El Departamento de Estado de los Estados Unidos (EE. UU.) ha dado a conocer sus preocupaciones por el deteriorado clima de inversiones en Nicaragua.
De acuerdo con la información que brindó ayer el diario LA PRENSA, el Departamento de Estado de los EE.UU. ha señalado en un exhaustivo informe, diversos hechos y circunstancias negativas que afectan o amenazan seriamente el clima de negocios y de inversiones en Nicaragua, entre ellos la precariedad de las instituciones, la falta de transparencia y una gravosa burocracia.
En el informe estadounidense (que se puede leer íntegramente, en inglés, en la dirección electrónica incluida en la nota informativa de LA PRENSA) se reconocen aspectos positivos del país, en materia económica, como los incentivos para las inversiones y el trabajo de la agencia oficial ProNicaragua. Pero también se señala lo negativo que, puesto en balance, viene a ser mayor que lo positivo.
El informe estadounidense señala ante todo la debilidad de las instituciones y del Estado de Derecho, el excesivo control gubernamental, la falta de independencia del poder judicial, la politización de la fuerza policial, los problemas de propiedad, la desventaja de las compañías extranjeras y privadas en general ante la “importante presencia de empresas y firmas que son propiedad del Estado o controladas por oficiales del gobierno”, la turbiedad del proyecto del Canal Interoceánico, etc.
Lo que dice el informe del Departamento de Estado sobre el clima de inversiones en Nicaragua, no es nuevo para los nicaragüenses. Todo eso es denunciado a menudo por analistas económicos independientes, observadores políticos y dirigentes de la oposición. Sin embargo, que lo diga un informe muy bien sustentado de los EE. UU. es particularmente importante, porque de esta manera se demuestra que las críticas al Gobierno que se hacen dentro del país no son infundadas, como alega el oficialismo.
Por otra parte, las preocupaciones expresadas por el Departamento de Estado no pueden ser calificadas como injerencistas, porque EE.UU. es el principal socio económico de Nicaragua y su principal fuente de inversiones extranjeras, de manera que su interés por el buen clima de negocios entre ambos países es legítimo.
La relación económica con EE. UU. representa el 35 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua, que el año pasado fue de 12,692 millones de dólares, informó el presidente del Cosep, José Adán Aguerri, a fines de junio pasado, al criticar la expulsión de varios funcionarios estadounidenses ordenada por el régimen orteguista. Y explicó que los montos de las inversiones estadounidenses van de 290 a 410 millones de dólares al año
En realidad, la preocupación del gobierno de EE. UU. por el clima de negocios e inversiones en Nicaragua es motivada por el interés de proteger a sus inversionistas. Pero también va en beneficio de los nicaragüenses, pues se conoce que los países donde hay más libertad económica, seguridad jurídica y democracia, son los que más prosperan y ofrecen un mejor nivel de vida a sus habitantes.
Esto es algo que Ortega no ha aprendido y, al parecer, por su cerrazón ideológica no podrá aprender jamás.