Las champas de plástico, zinc y troncos cruzados destacan en los barrios Tomás Borge frente al rompeolas en Paso Caballos, Corinto, y continúa en el sector Los Eucaliptos, Jesús de la Buena Esperanza, Omar Torrijos, zonas de riesgo por el avance y el socavamiento del mar.
“Es que el mar reclama sus espacios”, dice un joven del asentamiento Tomás Borge, consciente de que ahí su familia y otras más se han ubicado en un sector peligroso.
La mayoría de los que ahí habitan demandan que sean reubicados, pero el alcalde sandinista Absalón Martínez Navas no brinda ninguna respuesta, según los entrevistados.
Carlos Humberto Rodríguez, integrante de la directiva para la defensa costera, refirió que la vida de los 21 mil habitantes de la ciudad portuaria está en peligro.
“Este dique colapsó, son testigos de esta situación, se han llevado cartas a la Secretaría Nacional, Empresa Nacional de Puertos, al Ministerio de Transporte, no nos escuchan y creo que más bien se han burlado de nosotros, porque aquí pasa gran parte de la economía nacional y Corinto está en abandono”, declaró Rodríguez.
María Mercedes Rodríguez cuida a sus dos niños, vive a escasos metros de la playa en el barrio Omar Torrijos; durante el alto oleaje abandonan el rancho.
Dijo que su esposo trabaja con un triciclo para el transporte de pasajeros, debido a que la pesca “se puso mala con las marejadas”.
ZONAS DE RIESGO
Jorge Mayorga, Enoc Juárez, Luis Manuel Centeno, Marcelino García Gámez y Guillermo Juárez, pertenecientes a una comisión ambiental, se presentaron ayer en la costa y conversaron con los pobladores, recopilaron datos y ubicaron en un mapa las zonas de riesgo con el fin de dar a conocer a las autoridades el problema que enfrenta Corinto.
Estos chinandeganos han recorrido las zonas que sufren despale, destrucción y saqueo en la Península de Cosigüina y comarcas del Estero Real, en el oeste del municipio de Villanueva, que enfrenta la contaminación de los acuíferos con la minería artesanal.