“Se quiere violentar nuestra conciencia”

Con  estas palabras tituló el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal el editorial de LA PRENSA  del martes 9 de julio de 1974.

Quince días antes, el doctor Chamorro Cardenal y otros 26 ciudadanos, en representación  de siete partidos políticos y dos centrales sindicales, habían proclamado que  en las elecciones del 1 de septiembre de ese año no habría por quién votar, porque  a la oposición no se le reconocía el   derecho de  participar.  En realidad,  el 1 de septiembre no habría  una verdadera  elección popular,  sino una farsa electoral en la cual solo se podría sufragar por las candidaturas  del   gobierno y del partido  zancudo. Y por eso     los   ciudadanos opositores al gobierno no tenían a quién darle sus votos.

Los 27 dirigentes políticos y sindicales que firmaron la proclama No hay por quién votar, fueron castigados por la dictadura con la suspensión de sus derechos ciudadanos, bajo la acusación de que estaban   promoviendo  la abstención electoral. Pero la verdad es que los 27 líderes opositores  simplemente estaban diciendo  que,  sin  candidatos de la oposición en las elecciones,  no había razón para ir a  votar. Y  que obligarlos a participar en aquella farsa electoral   era violentar sus conciencias, como lo precisó el doctor Chamorro Cardenal en el citado editorial de  LA PRENSA.

“Yo no soy liberal somocista, de manera que no puedo votar por Somoza y no pueden obligarme a un acto contrario a mi conciencia, y en lo que respecta al llamado Partido Conservador, tampoco puedo votar por una organización que me expulsó de sus filas”, escribió el doctor Chamorro Cardenal.
En ese mismo caso —agregó el director de LA PRENSA— estaban los liberales constitucionalistas firmantes del documento de los 27. Y también los socialcristianos, los liberales independientes, los socialistas y los sindicalistas de la CGT Independiente y la CTN.

“No tenemos por consiguiente, quienes firmamos el documento (No hay por quién votar), posibilidad alguna de participar en las elecciones, ni la tendríamos en las presentes circunstancias, aunque en vez de mascarada electoral fueran verdaderas, y en esta situación no solo estamos 27 personas, sino varios centenares de miles de nicaragüenses”, precisó el doctor Chamorro Cardenal.

El director  de LA PRENSA denunció también,  en aquella oportunidad, que “no solamente se nos impone un gobierno. No solo se nos margina de los procesos políticos negándonos el derecho a elegir, a escoger a nuestros gobernantes, sino que además se nos quiere obligar a efectuar un acto positivo a favor de la mentira para condonar legalmente esa imposición que sufrimos”.

Ahora, en el año 2016,  se está repitiendo aquella historia de 1974.  Cuando menos a  los casi 800 mil ciudadanos que según el dato oficial   votaron en  2011  por  el Partido Liberal Independiente (PLI), el régimen orteguista  los ha dejado sin  opción electoral al despojar a dicho partido —y a la alianza que encabeza—  de su derecho de participar en las elecciones del 6 noviembre.

Por eso es que con razón se  dice   que el orteguismo ha venido a ser una rara especie de  somocismo sin Somoza.

Editorial Pedro Joaquín Chamorro Cardenal Somoza archivo

COMENTARIOS

  1. William48
    Hace 10 años

    En lo personal, creo q es segunda vez q este editorial de nuestro heroe civico nos indica ahora desde la eternidad el camino a seguir al pueblo nicaraguense. Gracias Pedro! Tu luz nos ilumina.

  2. Ramiro
    Hace 10 años

    No hay por quien votar en Nicaragua en el 2016. Hubiese querido fomentar o acompañar a mis hijos en su primera votación electoral, pero no lo haré, mas bien les explicare el tema de la existente dictadura.

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