Cirilo Antonio Otero

El modelo de desarrollo de Nicaragua

Ciertamente Nicaragua tiene un modelo económico para su desarrollo. Lo asume desde la colonia española hasta nuestros días. Es un modelo agro-exportador. El mismo que vive de los recursos naturales y del ambiente. El que ha depredado y ha producido desastres sociales y humanos junto con la presencia de fenómenos naturales.

El modelo económico es tradicional, no practica la innovación; utiliza la fuerza de trabajo de forma temporal; es productor de materias primas y no agrega valor a su producción; no determina los costos reales de producción; utiliza cantidades exageradas de insumos agrícolas contaminantes; produce los mismos bienes desde hace 510 años; no previene las caídas de los precios internacionales del mercado; paga muy por debajo el precio de la fuerza de trabajo; es prebendario en el pago de impuestos; no ha transformado su modo de producción en cinco siglos; es mítico-milagroso al hablar de su consistencia productiva; es extractivista y no repone algo de lo que consume; cultiva y extrae de forma artesanal y envejecida, no se ha modernizado.

En Nicaragua, las políticas públicas y las mejores ideas de producción y comercialización están encaminadas a suplir al mercado internacional, a sabiendas de lo nada desarrollado del mercado interno. Las relaciones de aseguramiento y continuidad del modelo son desconocidas para la sociedad nicaragüense. Las universidades, los politécnicos, los centros de estudios superiores, preparan y capacitan los recursos humanos para un modelo desconocido, un modelo soñado, nada realista, no hay conexión entre los entrenadores/capacitadores y los demandantes de recursos humanos. La juventud se prepara para atender servicios que el país no presta.

Pero, este modelo, sí hace rico a los propietarios del capital, y de los medios de producción. Claro, a la clase dominante e influyente sí le es rentable el modelo económico agro-exportador. Por esa razón no ha desaparecido ni les interesa cambiarlo, o transformarlo, los propietarios/empresarios son rentistas, viven de la renta de la tierra y de su capital. Además, son acompañados por élites gobernantes que se asocian de forma corrupta y se benefician mutuamente para enriquecerse a costa del empobrecimiento de la sociedad nicaragüense. Todo el apoyo gubernamental está dirigido a la agro-exportación, tienen crédito agropecuario, información de mercados, asistencia técnica, relaciones internacionales, beneficios fiscales, exoneraciones tributarias, mejoras en caminos, calles, carreteras, reembolso de inversiones, asistencia política gremial…

Contrariamente el pequeño productor agrícola, que produce los alimentos para el mercado interno, no es sujeto de crédito, no tiene acceso a la propiedad de la tierra, no tiene información de mercados y precios, no hay asistencia técnica, paga impuestos municipales y nacionales, actúa de forma diversa en el año, su actividad productiva no es estable, es campesino, es obrero agrícola, es comerciante, es migrante, es paria citadino, en fin no tiene una visión clara ni permanente de su quehacer productivo. Además, es analfabeta y sin acceso a medios técnicos ni educativos. Está excluido del desarrollo.
El autor es sociólogo e investigador social.
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