Carlos Rueda (izquierda) tuvo la oportunidad de propinarle la primera derrota a Alexander Espinoza. LAPRENSA/ MANUEL ESQUIVEL

Alexander Espinoza giró el destino de la pelea para vencer a Carlos Rueda

En el piso, la mente de Alexander Espinoza decía: “Mientras hay oxígeno, hay esperanzas”. Solo así un boxeador puede sobrevivir de ese jab punzante y destructor de mandíbulas de Carlos “Rapidito” Rueda, levantarse después de estar desmayado en el fango para sacar del bolsillo un combate.

En el piso, la mente de Alexander Espinoza decía: “Mientras hay oxígeno, hay esperanzas”. Solo así un boxeador puede sobrevivir de ese jab punzante y destructor de mandíbulas de Carlos “Rapidito” Rueda, levantarse después de estar desmayado en el fango para sacar del bolsillo un combate. “Supernova” Espinoza fue laborioso, no perdió la cabeza, sino que actuó prudentemente cuando la visión se le nubló y estaba atrás en la carrera por la victoria. Logró restaurarse de un inicio complicado, para triunfar en un final dramático por decisión unánime (78-73, 78-73 y 76-75).

Las pautas decían que Rueda estaba mal entrenado, sufrió y aun así no marcó la categoría el día del pesaje, pero su pegada se mantuvo intacta, tuvo un chance y no supo cómo resolverlo cuando Espinoza había sido víctima de la mano izquierda de Rueda. “Era muy temprano el segundo round para entregarlo todo”, dijo después de la pelea, sin embargo ¿en qué pensaba si venía con los pulmones desinflados? En el ring no hay vulcanizadoras, era arriesgarse o morir en el intento, decidió dosificarse y preferir terminar de pie, aunque le fuera inútil responder el golpe por golpe de Espinoza.

Espinoza es la nueva figura del boxeo nacional, no porque su técnica sea depurada y su pegada como martillo, sino que brinda espectáculo, recibe tanto como pega, pero resiste valientemente sin retroceso. La noche del sábado en el Puerto Salvador Allende ante cientos de espectadores, vino desde atrás, perdió tres de los cuatro asaltos iniciales y en el segundo tocó el piso, se levantó como un acorazado, soportó esos ganchos de Rueda con la intención de desinflarle el hígado, taponear sus pulmones y verlo caer lentamente, pero eso no ocurrió, más bien la caída de Espinoza sirvió para reestructurar lo que estaba haciendo en el ring.

En la segunda parte de la pelea, del quinto al octavo asalto todo fue para Espinoza, sin embargo cada round era una guerra de artillería demoledora. Rueda manteniendo el ritmo de moribundo, aprovechaba que Espinoza pecaba al irse al cuerpo a cuerpo, ahí Rueda conectaba esa izquierda a los bajos que hacía retroceder al rival.

“Rapidito” tenía la coreografía de un zombi y “Supernova” no se rendía hasta girar el marcador. Sabía que hasta la mitad del combate lo estaba perdiendo, pero eso fue impulso para catalogar su labor como un regreso formidable.
Ya con la cara salpicada de sangre, el pómulo cortado y abrazando para sobrevivir, el final del combate era para un Espinoza insistente, que merecidamente el triunfo le hizo nuevamente señas, aunque no como lo pintaron dos de los tres jueces que olvidaron sus lentes.

MÁS PELEAS

La pelea semiestelar entre Byron Castellón y Eliézer Gazo fue declarada “no contest” por cabezazo no intencional en el tercer asalto.

Cristian Narváez ganó por decisión a José Cordero, Jordan Escobar noqueó en el segundo asalto a Luis Solórzano, Frederick Castro empató con Alexander Zeledón y Ernesto Irías noqueó en el primero a Luis González.

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