Guillermo Noffal

Del Cota 100 al Puronica

El Proyecto de Beneficios Múltiples de los Lagos ha estado en el tapete desde 1975, cuando su autor, el ingeniero Modesto Armijo Mejía, lo presentó en la sede de ANIA. Ahora que el Gobierno parece querer darle la atención que el Proyecto merece, se me ocurre que todos los nicaragüenses, dentro y fuera del país, tenemos la obligación de apoyar tal iniciativa contribuyendo en lo que cada uno pueda.

Las condiciones actuales son muy diferentes de las de 1975 y, por lo tanto, se hace necesario hacer los ajustes pertinentes. El proyecto hay que transformarlo en un plan cuyos alcances sean beneficiosos para todo el país, en el proyecto Puronica. Se trata de maximizar la producción agrícola de las mesetas fértiles del Centro y Occidente. Actualmente, solo producen cuando llueve pero si se las regara producirán todo el año, al menos tres veces más. ¿De dónde sacar tanta agua si hay que irrigar cerca de 600 mil hectáreas? Del río San Juan, cuyas aguas se desperdician en el mar Caribe. Entonces, se hace necesario construir una presa cerca de El Castillo para retener lo que vayamos a necesitar.

En el pasado se han dicho falsedades como que se van a inundar las tierras alrededor del Lago de Nicaragua, o que no hay suficiente agua. Es todo lo contrario, porque las presas se construyen con la finalidad de controlar las inundaciones y porque no se puede “sacar sangre de donde no hay”, es decir que siempre se extraerá menos de lo que hay. En otras palabras, si en el pasado el lago ha subido a más de 33 metros sobre el nivel del mar, 33 msnm será la máxima elevación de la presa. Pero como el lago puede subir más, vamos a bombear lo que se desperdiciaría para recuperar el lago Xolotlán, primero, y para irrigar después.

Para tal recuperación hay que construir una presa con bombas en Tisma para subir el agua 6 metros, llevarla al Xolotlán por medio de un canal de Tisma a Tipitapa, y llevarla al río Tamarindo por medio de otro canal del oeste del lago de Managua al río Tamarindo, en donde una tercera presa podrá albergar turbinas que transformarán toda esa agua en electricidad al caer 36 metros. Como se puede ver, ahí está parte del negocio, gastar electricidad para subir el agua 6 metros y producir electricidad al dejarla caer 36.

El objetivo principal es utilizar esa agua para irrigar las mesetas mencionadas. El problema es que las vertientes sulfurosas del fondo del Xolotlán también llevan boro, un elemento perjudicial para muchos cultivos. Al mezclar las aguas del Cocibolca con las del Xolotlán, el boro se diluye y cuando se alcance, la concentración deseable se las puede utilizar para irrigar. Se ha estimado que en dos años ya se habrán diluido lo suficiente.

Todo estaría muy bien si no fuera porque ahora el clima ha cambiado y hay sequías en algunos lados e inundaciones en otros. Además el país ha sido despalado y los calores han aumentado porque ahora hay menos árboles que protejan el suelo, los rayos solares se reflejan con mayor intensidad y se calienta la atmósfera. Al volver a llover, si las tierras no se cubren con vegetación las lluvias arrastrarán sedimentos, los que terminarán en los lagos. Hay que recordar que al retener el caudal del río San Juan, los sedimentos que actualmente salen al mar Caribe se quedarán en el Cocibolca, una condición indeseable.

Peor aún, al incrementar los cultivos en las mesetas del Centro y Occidente durante todo el año, los terrenos se saturarán de fertilizantes y de insecticidas inorgánicos, a menos que se comience un “nuevo” tipo de cultivo, el cultivo con abonos naturales u orgánicos. Para preservar nuestros lagos y nuestros terrenos es necesario crear conciencia, entre quienes laboran el campo, de la necesidad absoluta de usar abonos naturales lo que redundará en mejor salud para nuestra población y en mejores precios de venta de nuestros productos agrícolas en el exterior.

Para conseguir lo anterior es necesario entrenar a un equipo de maestros, agrónomos, sociólogos e inspectores para que se encarguen de transmitir y hacer cumplir las nuevas técnicas de revegetación y cultivo, para las cuales probablemente sea necesario crear también nuevas leyes.

Las partes de este plan son: 1- Revegetación y entrenamiento de los agricultores de las cuencas mencionadas para asegurar la preservación de sus terrenos y de los lagos. 2- Recuperación del lago Xolotlán y generación de electricidad en el río Tamarindo; 3- Irrigación de las mesetas bajas del Centro y Occidente; 4- Control del nivel de los lagos para evitar inundaciones y sequias que impiden la navegación. 5-Mejor utilización del agua del lago de Cocibolca para consumo humano

El costo y los beneficios de la segunda y tercera parte fueron cuantificados en 1980 por la Oficina de Recuperación del Ministerio del Interior de EE.UU. (traducción al español de USBR). Los ajustes que tuvimos que hacer indican que la relación entre los beneficios y los costos son mucho mayores que lo que determinó la USBR (la que dudaba de la exactitud de la información que le proporcionó alguna entidad del gobierno de 1980) y mucho mayores que lo que uno se pueda imaginar, como fue publicado en la Revista de Temas Nicas.

Lo anterior ya ha de haber sido cuantificado por el Gobierno actual, pues, según dijo Daniel Ortega, ya tienen listo el Proyecto Cota 100, que en realidad debería ser el Puronica.

Ha sido estimado que la segunda parte del Puronica, la generación de electricidad, tomará cuatro años. La tercera parte dependerá del tiempo que tome al equipo de entrenadores enseñar a los agricultores las nuevas técnicas y de la confianza que los agricultores tengan en el gobierno, pero puede comenzar en seis años pues habrá que esperar por la recuperación del Xolotlán. En otras palabras:
—El país podrá comenzar a percibir los beneficios de la generación (segunda etapa) en cuatro años;
—El Gobierno tiene seis años para preparar al equipo de instructores e inspectores para crear el clima de confianza e instruir a los agricultores para que acepten y adopten la nueva mentalidad y para revegetar las cuencas mencionadas (primera etapa);
—Tiempo en que los agricultores y el país podrán comenzar a percibir los beneficios de la irrigación (tercera etapa), la que podrá percibirse por siempre, si decidimos ser un país civilizado.

El autor es ingeniero.

Opinión Cocibolca Lagos Xolotlán archivo
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