Veinticinco exjefes de Estado y Gobierno de España y América Latina —ninguno de ellos de Nicaragua— se han pronunciado por tercera vez en un año sobre la degradación de la democracia en Venezuela.
En esta ocasión los exgobernantes iberoamericanos se han manifestado específicamente en respaldo de la iniciativa del secretario general de la OEA, Luis Almagro, de invocar la Carta Democrática Interamericana para ayudar a Venezuela a restablecer la democracia. Los 25 exmandatarios se pronunciaron por primera vez en solidaridad con el pueblo venezolano, en abril del 2015, en Panamá, en ocasión de la VII Cumbre Iberoamericana; y a principios de mayo recién pasado lo hicieron para expresar su “grave preocupación por la ruptura del orden constitucional” en Venezuela.
Los exjefes de Estado y de Gobierno de España y América Latina que impulsan la solidaridad con Venezuela, forman parte de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), un foro internacional no gubernamental en el que también participan académicos, editores de diarios y otras personalidades, unidos según dicen ellos mismos para promover, defender y sostener la democracia en tanto que derecho de los pueblos que debe ser garantizado por los gobiernos.
Los exmandatarios sostienen que “la única posibilidad de restablecimiento de la democracia y de una efectiva garantía de los derechos políticos, económicos y sociales de los venezolanos, pasa por el rescate del principio y sistema de separación de poderes (…); la inmediata liberación de todos los presos políticos” y “la garantía del derecho del pueblo a su participación democrática mediante referendos y el respeto a las decisiones de la Asamblea Nacional, depositaria de la soberanía popular en toda democracia”.
Es de lamentar que entre los exjefes de Estado y de Gobierno solidarios con Venezuela, no hay ninguno de Nicaragua, mientras que el gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega es un activo, ardiente e incondicional defensor del régimen chavista antidemocrático de Nicolás Maduro.
En realidad, el único expresidente de Nicaragua que podría —y debería— firmar esas declaraciones de los exmandatarios iberoamericanos democráticos es don Enrique Bolaños, pero por razones que ignoramos no lo ha hecho. La expresidenta Violeta Barrios de Chamorro no puede hacerlo, por su situación de salud, mientras que el expresidente Arnoldo Alemán está descalificado para formar parte de esa comunidad de exmandatarios democráticos, por haber ayudado a Daniel Ortega a restablecer la dictadura en Nicaragua.
Es penoso que Nicaragua no participe en el movimiento de exgobernantes que abogan por la democracia venezolana. Y también es una ingratitud, ya que el pueblo nicaragüense recibió de la comunidad internacional una gran solidaridad que fue indispensable para salir de las dos dictaduras anteriores.