La Calle el Comercio, La Calzada y otras zonas de la ciudad de Granada, como el sector del hogar de ancianos La Providencia, permanecen más de 12 horas agobiadas por el ruido estruendoso de las casas comerciales, bares y salones de baile.
Este martes en la sesión ordinaria del Concejo Municipal, la concejal del PLC, Margarita Molina, demandó una pronta respuesta a una carta que envió a la municipalidad la dirección del asilo de ancianos, donde denuncian la contaminación acústica a que son sometidos más de 40 adultos mayores que permanecen en ese lugar.
En Granada se aprobó una ordenanza municipal hace varios años que regula este tipo de contaminación ambiental, pero al parecer no se pone en práctica.
El vicealcalde Arturo Correa, quien presidió esta actividad ante la falta de la alcaldesa Julia Mena, no garantizó la revisión del caso.
Molina insistió en que es necesario que se dé respuesta a esa carta, que fue enviada desde hace varias semanas y a la fecha no se ha realizado la inspección de los negocios ruidosos.
Refirió que incluso en la Calle el Comercio, donde ella habita, se violentan los derechos humanos y la salud de muchas familias que habitan en el entorno al mercado municipal y la citada calle, donde mantienen enormes parlantes con música todo el día para promover sus ventas.
También en esa calle hay muchas personas que se dedican a la venta de discos y videos, los que tienen la costumbre de poner la música alto para poder vender.
PERENNE DESVELO
Por su parte el concejal del PLI, Félix Vega, dijo que este problema está afectando a muchas familias que habitan en el centro de la ciudad y cerca del parque central.
“Aquí vivimos en un perenne desvelo con tanto ruido, esto afecta el sistema nervioso de la gente. Hay que abogar porque tengamos la tranquilidad que teníamos años atrás”, señaló.