Bryce Harper, uno de los mejores bateadores del beisbol actualmente. LA PRENSA/AP

El difícil arte de corregir en el juego

Cuando cierta ocasión le preguntaron a Berra, ¿en qué piensa usted cuando está bateando?, su respuesta fue motivo de risa, pero contenía gran profundidad. “No creo que se pueda pensar y batear a la vez”, dijo Berra.

Algunas de las frases de Yogi Berra parecen ridículas y demasiado obvias, pero a través de la vida comprendemos que la gente más clara y preparada es la más simple. Explican lo complejo con una sencillez que al final todos entendemos.

Cuando cierta ocasión le preguntaron a Berra, ¿en qué piensa usted cuando está bateando?, su respuesta fue motivo de risa, pero contenía gran profundidad. “No creo que se pueda pensar y batear a la vez”, dijo Berra.

La ciencia lo ha probado.

Un bateador, tiene 0.4 segundos para decidir si le hace swing o no a un lanzamiento que se mueve a 90 millas. Y una vez que lo decide, intenta golpear con un bate cilíndrico (2.5/8 pulgadas) una pelota de tres pulgadas de diámetro.

Si el contacto lo hace en la parte inferior de la bola, sacará un elevado; si le da arriba, entonces dará una rola. Incluso, podrá darle en su parte media y conseguir un batazo flojo. Por eso es que se afirma que ir directo a la pelota y golpearla en el centro con la maceta del bate (4-6 pulgadas en su zona dulce) es la tarea atlética más difícil.

“En 0.4 segundos, el bateador intenta juzgar ubicación del lanzamiento, velocidad y trata de predecir su movimiento”, explica Brian Hamm, del sitio Baseballtoolshed.

De modo que si el cerebro no anticipa, no habrá oportunidad. Ahí no se puede pensar. Se ejecuta.

Y quizá lo más curioso, dice Hamm, “es que luego de un primer strike, vienen las voces que ya hemos oído miles de veces: ‘mantén la cabeza baja, meté el hombro, subí el codo’, de parte de coaches, compañeros y familiares”.

En nuestros campos, las “indicaciones” son un poco más obvias: ‘buscá la buena, a uno es al que se le pega. Cargá bien’. Incluso, hay entrenadores que van al box y se tocan la cabeza para decirle al pupilo que no es muy inteligente.

Los regaños y las instrucciones se dan en los entrenamientos. O ¿usted cree que con 0.4 segundos el bateador tendrá tiempo de procesar todo lo que se dice de parte del coach, compañeros y padres, algunos de cuales incluso gritan.

Había un jugador del norte que luego se hizo entrenador y decía a sus pupilos, tras llamarlos como para decirles algo importante: “Vamos, usted ya sabe lo que tiene que hacer”.

Probablemente eso era menos difícil de digerir en 0.4 segundos que tantas correcciones mecánicas que se dan hoy día en los campos.

PROPUESTA

Brian Hamm, de Baseballtoolshed, sugiere consejos para antes de dos strikes: alístate para el buen pitcheo; sé agresivo con tu lanzamiento, alístate para la bola rápida.

Con dos strikes: confía en tus ojos, deja que tus ojos se hagan cargo, mira bien la pelota. Hamm señala que los aspectos mecánicos no son buenos para ser abordados en pleno turno, es más bien dar confianza y relajar al bateador.

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