Las acciones costarricenses para resolver la presión que unos 600 africanos hacían en su frontera con Panamá, a finales de abril, les permitió en pocos días resolver una crisis que se le estaba saliendo de las manos, pero prácticamente trasladó la pelota al resto de países centroamericanos por donde estos migrantes con seguridad van atravesar en su intento por llegar a Estados Unidos.
Desde finales del mes anterior permanecen abierto cerca de Paso Canoas, frontera con Panamá, dos albergues de detención migratoria para migrantes, luego que unos 230 de los 600 africanos quedaran atrapados en un punto de frontera entre Costa Rica y el país canalero.
Uno de los albergues es para recibir adultos irregulares y otro para grupos familiares con niños. Los africanos ingresan a ese sitio en condición de detenidos y luego Costa Rica les cambia hacia una categoría migratoria que les permite circular libremente por el país mientras se reportan en una oficina migratoria a firmar cada una o dos semanas.
Ese tiempo de libertad, en la práctica, ha servido para que los africanos se trasladen sin ser molestados por las autoridades hasta la frontera de Peñas Blancas, donde los migrantes se las ingenian con ayuda de coyotes para cruzar a Nicaragua y continuar su ruta por Centroamérica con miras a Norteamérica.
Así lo ha comprobado este medio al ver cómo los africanos usan la ruta San José – Peñas Blancas, la misma usada por nicaragüenses para retornar a su país, para continuar su ruta hacia Nicaragua. Hace dos semanas, un grupo de unos 40 africanos abordaron dos buses de madrugada en la terminal de esos autobuses en San José y se dirigieron hacia Peñas Blancas, donde se las ingenian para abanar.
Esa “complicidad” de las autoridades costarricenses para desactivar lo que sería una bomba de tiempo con africanos que llegaron a Paso Canoas sin identificación clara, sin hablar español o al menos inglés, sin conocer sus antecedentes o claras condiciones de salud; es similar a lo que ocurría con cubanos hasta noviembre de 2015, cuando Nicaragua cerró sus fronteras.
Antes de ese tiempo, los cubanos entraban a Costa Rica desde Panamá por Paso Canoas y las autoridades costarricenses les daban una cita para que se presentaran a las oficinas migratorias centrales a San José. Tal cita los cubanos no la cumplían y continuaban su viaje a Nicaragua, país que les cobraba visa para ingresar al país y llegar hacia Honduras.
“Según el artículo 211 de la Ley General de Migración y Extranjería 8764, la institución, mientras valora el procedimiento de deportación, puede acordar la aplicación de otras medidas cautelares además de la aprehensión de la persona extranjera”, justificó Migración costarricense sobre la medida tomada con los africanos.
“Estas medidas son, entre otras, la presentación y firma periódica y el decomiso temporal de documentos. En el caso de las personas extracontinentales que permanecieron en los centros, tanto de Detención como de Atención, y se les aplicó un cambio de medida, se les entrega una resolución administrativa donde se indican las condiciones del cambio de medidas, permitiéndoles el libre tránsito dentro del país, en tanto se cumpla con las medidas cautelares”, añadió.
“Sin embargo, estas personas continúan bajo el régimen policial, por lo que si hicieren un egreso del país lo harían de manera irregular, exponiéndose a las consecuencias de una migración irregular, desordenada y poco segura”, reiteró la autoridad migratoria.
Según datos de Migración y Extranjería, entre finales de abril y la segunda semana de mayo, habían ingresado 532 personas extracontinentales a los dos albergues costarricenses ubicados cerca de Paso Canoas.
En el Centro de Detención de Río Claro de Golfito ingresan en calidad de aprehendidos, donde esperan solución con respecto a su ingreso irregular al país.
En el Centro de Atención de Buenos Aires, ingresan mientras se resuelve la valoración del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) con respecto a las personas menores de edad que viajan con ellos, por lo que las personas adultas tienen libertad de tránsito.
En el de Golfito, al 11 de mayo, entraron 318 africanos en condición de detenidos y 240 de ellos hicieron cambio de categoría migratoria. En teoría, de esta última cifra salen quienes continúan el viaje irregular de cruce a Nicaragua.
Al mismo 11 de mayo en este centro estaban 18 mujeres y 60 hombres esperando el cambio de categoría migratoria.
En el de Buenos Aires de Puntarenas, al 12 de mayo habían ingresado como detenidos 210 africanos, de los cuales 110 recibieron cambio de categoría migratoria.
Al 12 de mayo estaban ahí 20 mujeres, 20 hombres y 17 menores de edad africanos. En teoría todos cruzarán a Nicaragua, Centroamérica y llegarán a Estados Unidos si ninguna autoridad de los países en ruta los captura en modo irregular.