Articular un sistema de agua potable desde el lago Cocibolca que abastezca a todo el país. Pero no solo eso. También, que se instale una red de tuberías para garantizar la irrigación de cultivos en tierras fértiles en occidente, León y Chinandega y con suficiente agua esperar al menos cuatro cosechas al año. Además, de saciar la sed de todos los nicaragüenses y garantizar alimentación, con el agua del lago se podría dar el añorado desarrollo, y no se trata precisamente de construir un canal por sus aguas, sino de exportar agua a otros países de la región, como El Salvador que tienen problemas con sus propias fuentes y solvencia económica para comprar agua.
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Estudios sobre la situación de los recursos hídricos en Centroamérica han arrojado que cada poblador salvadoreño requiere alrededor de 4,000 metros cúbicos de agua potable por año, mientras que en Nicaragua cada poblador tiene potencial de 38,000 metros cúbicos de agua potable por año.
Esta es, a grandes rasgos, la propuesta que desde hace años ha promovido el experto en recursos hídricos Salvador Montenegro.
Desde que dirigía el CIRA (Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos) de la UNAN, Montenegro había hecho la propuesta. Sobre esta posibilidad de vender agua también ha hablado el sociólogo Óscar René Vargas.
PROYECTO ENGAVETADO
Y según el experto, es un proyecto que lleva engavetado por lo menos cincuenta años.
“El lago es un suplidor de agua potable”, insiste Montenegro, a pesar de que este año el nivel de sus aguas se han registrado por debajo de su altura promedio, de 31 metros con 32 centímetros, debido a la sequía ocasionada por el fenómeno de El Niño.
“Una vez que el lago alcanzara un nivel como la altura promedio, allí sí podemos destinar 80 metros cúbicos por segundo, perfectamente para convertir esa planicie de 620,000 hectáreas en occidente, León y Chinandega, que son los suelos más fértiles que existen y que se encuentran ociosos, porque la incertidumbre de la lluvia no te permite sembrar nada y están más bien siendo sacrificados con cosechas que no son sostenibles, como los maniceros y otros… Nicaragua podría tener cuatro cosechas al año. Y tendría resuelto entonces no solamente el problema de la seguridad alimentaria, sino alimentos para exportación en cantidades suficientes” , explica Montenegro.
Ahora la realidad es otra: gran parte de las fuentes superficiales están contaminadas y se desconoce el nivel de las aguas subterráneas de las que según datos de Enacal (Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados) se abastece entre el 70 y 90 por ciento de la población.
Las fuentes superficiales, ríos y lagunas, han sido utilizadas para proveer de agua a comunidades rurales, por eso el desecamiento de muchas de ellas ha impactado sobre todo el área rural en este prolongado período seco.
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A mediados de febrero el Gobierno reconoció en el portal noticioso El 19 Digital que poco más de 100,000 familias estaban en un nivel medio o de alta vulnerabilidad en cuanto a la disponibilidad de agua. En el rango de alta vulnerabilidad reconoció problemas en por lo menos 34 localidades.
Aunque ya cayeron los primeros aguaceros y la preocupación por la sequía ha perdido intensidad ante la opinión pública, distintos expertos creen que la problemática de agua no acabará con este invierno y que se deben explorar alternativas reales a la creciente crisis de agua.
En ese contexto la propuesta de beber del lago vuelve a sonar. “Ese es el proyecto de desarrollo más trascendente para Nicaragua, porque ningún país en América Latina tiene esos suelos ni tiene el agua para irrigarlos. Nosotros tenemos las dos cosas, lo que no tenemos es la inteligencia y la responsabilidad hasta ahora para haber aprovechado esta iniciativa, que ya tiene cincuenta años”, afirma Montenegro.
NO DE DEBE SOBRE EXPLOTAR
No sobreexplotar las aguas de Asososca y cuidar los pozos que existen para abastecer a los managuas de agua potable son algunas de las recomendaciones que hace Ruth Herrera, expresidenta ejecutiva de Enacal e investigadora en temas de agua. Herrera recuerda que en el estudio realizado por los japoneses en el 2004 se recomendó incluso reducir la dependencia de Asososca para evitar que baje el nivel de sus aguas.
Asososca abastece la parte baja de la capital: Batahola, Monseñor Lezcano, hasta el sector de la Asamblea Nacional, donde empalma con el agua de los pozos de Ticuantepe. Si baja su nivel, se corre el riesgo de que ocurra ese fenómeno físico que permite la intrusión de las aguas del lago Xolotlán, que están contaminadas.
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Asososca abastece de agua al 10 por ciento de la población de Managua. El resto de la capital bebe de los pozos. Y la dependencia de los pozos supera al 70 por ciento de la población. De allí que Herrera insiste en cuidar los pozos y proteger la subcuenca 3, comprendida entre Ticuantepe, Sabana Grande y el aeropuerto.
Esto no es un sueño despierto, es una posibilidad, ha sido cuidadosamente estudiado. Este proyecto además permitiría repatriar a ese medio millón de nicaragüenses que están levantando la cosecha a los países vecinos”. Salvador Montenegro, experto en recursos hídricos.
160,000 litros de agua por segundo descarga en la actualidad el lago Cocibolca al río San Juan, potencial suficiente para convertirse en un suplidor de agua del país. Debido a la sequía su nivel ha descendido hasta 30 metros con 20 centímetros.
