Fernando Centeno Chiong

Paredón electoral

Conversando con mi exalumno, amigo y ahora docente de periodismo, Henry Peralta, expresaba su preocupación por la poca preparación de los colegas en temas electorales siendo más evidente a las puertas de los comicios que obligan a los medios un manejo más profesional, acucioso y diligente de los mismos.

Me refería Henry que había escuchado en un noticiero de televisión a una joven, guapa y atractiva presentadora referirse al padrón electoral, con la palabra, paredón electoral, lo cual le provocó tristeza y preocupación, a lo que respondí con tono irónico que en el fondo, la periodista no se equivocó, ya que con las condiciones del actual proceso, más bien pareciera el término correcto.

Aproveché para comentarle que nunca antes en el periodismo había observado tanta improvisación, desconocimiento, irresponsabilidad e incapacidad de noveles y hasta experimentados hombres y mujeres de prensa en el uso de las herramientas básicas del buen periodismo como son la cultura general y periodística, la gramática y la expresión oral.

Son monótonos, rutinarios y fastidiosos la mayor parte de los noticieros de televisión, que además de clonar noticias se encuentran huérfanos de temas de investigación que caracterizó por décadas esta profesión, y que salvo algunas honrosas excepciones, han caído en la falta de creatividad.

No permite este espacio escrito reflejar las continuas, constantes y graves violaciones a los derechos humanos que siguen cometiendo algunos medios con el uso y abuso de la nota roja, sino que más bien centrarnos en la poca capacidad al abordar con profesionalidad temas electorales, legislativos, judiciales o de derechos constitucionales .

Esta falla no solo la observamos entre periodistas, sino con estudiantes de diferentes carreras que han caído en la modorra entregándose a la recreación casi enfermiza de las redes sociales para mostrar desde lo que desayunan hasta describir la indumentaria de ese día, olvidando que estos mismos medios pueden abonar a su formación ciudadana y el fortalecimiento de sus valores.

Pero en esta vorágine de desmotivaciones, frustraciones y desengaños no todo está perdido y ejerciendo el derecho de asociación, establecido en el artículo 49 de nuestra ley suprema, un grupo de jóvenes de la escuela de Ciencias Políticas de la Upoli, con el apoyo de esta universidad y el grupo Projusticia, organizó, desarrolló y acciona una naciente y pujante organización denominada Jóvenes por la Constitución (JPC) que motivados por el poco conocimiento de los derechos y garantías que tienen los adolescentes y jóvenes, impulsan la promoción de los mismos en redes sociales, colegios y universidades.

Esta organización a la que cada día se suman más miembros, promueve la enseñanza y respeto de nuestras garantías en especial el derecho de asociación que es la base fundamental de la participación ciudadana y la defensa de las garantías contempladas en las leyes.

Para Carlos Gabriel, Rosa Ariana, Oscar, Ixzell Pamela, Maura y otros nombres que se me escapan es un reto desde la tribuna de Jóvenes por la Constitución continuar impulsando el derecho de asociación y a la vez capacitar, motivar e intercambiar conocimientos con estudiantes de periodismo y otras carreras la importancia de la defensa de sus derechos, organizarse, participar, opinar y actuar para no dejar solo en manos de políticos tradicionales, que han caído en la retórica del servilismo, el ejercicio de esta ciencia que fue creada para mejorar las condiciones de los ciudadanos defendiendo los intereses colectivos y no los intereses particulares, económicos y oportunistas.

El autor es docente de Periodismo, Derecho y Ciencias Políticas.

Opinión elecciones archivo
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