El académico e investigador político del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami, doctor José Azel, publicó este martes en la versión digital del periódico El Nuevo Herald un comentario sobre un reciente informe del Instituto para la Democracia en Europa Oriental, titulado Reflexiones sobre revoluciones inacabadas.
En dicho informe se hace un balance del estado actual de la democracia en esa parte de Europa que fue dominada por el comunismo, basado en reflexiones de 22 personas de distintas orientaciones políticas que participaron de manera destacada en las revoluciones democráticas de 1989 a 1991 .
Pero en ese informe se podría muy bien incluir a Nicaragua, a pesar de la gran distancia cultural y geográfica, porque aquí también hubo una revolución de orientación socialista marxista que fue derrotada en las urnas electorales al mismo tiempo que cayeron las dictaduras comunistas europeas; e igual que en algunos países excomunistas de Europa Central y del Este, en Nicaragua tampoco se pudo consolidar las instituciones de la democracia.
A Nicaragua se le puede ver reflejada en el informe sobre las revoluciones democráticas inacabadas de Europa Central y Oriental, cuando dice que “las promesas y esperanzas de los movimientos liberadores de 1989-91 permanecen inalcanzadas bajo la larga sombra del legado comunista”.
El comentarista José Azel se pregunta y nosotros también podemos preguntarnos: ¿Por qué la libertad triunfó en algunos países y fracasó en otros en alcanzar incluso un modelo básico de gobierno democrático? ¿Por qué ha sido tan fuerte el papel de partidos no democráticos aun en países donde hubo elecciones libres y justas? ¿Por qué es tan débil la vida cívica y la participación ciudadana en las nuevas democracias? ¿Qué oportunidades se perdieron para que avanzara la libertad?
Las respuestas son las mismas prácticamente en todos los casos: falta de firmeza de la clase política y de voluntad de los ciudadanos para deshacerse por completo del viejo sistema; inconsecuencias e inclusive traiciones entre los demócratas que facilitaron la restauración del autoritarismo; escaso apoyo de gobiernos democráticos que por preferir los negocios se han mostrado afines con los regímenes autoritarios y avalan que estos adopten reformas económicas sin hacer reformas políticas democráticas
Adam Przeworski, antiguo luchador político polaco por la libertad y la democracia cuando Polonia era un país comunista, y ahora académico en universidades de Estados Unidos, escribe que “la democracia está consolidada solo cuando, bajo ciertas condiciones políticas y económicas, un sistema determinado de instituciones políticas se convierte en el único juego posible”.
Algo que no ocurrió y sigue pendiente en Nicaragua.