El Ferretti superó con jerarquía o dio buenos partidos contra los equipos contendientes: UNAN, Diriangén y Real Estelí. Sin embargo, lució mal ante los más débiles: derrotas contra Ocotal y Jalapa, por mencionar algunos. Esa irregularidad, del buen partido exhibido en una jornada, al discreto a la siguiente, es su principal incertidumbre en la Final del Torneo de Clausura.
La contundencia y verticalidad que presenta el Estelí previo la definición del título amplía su condición de conjunto imparable, porque sus pilares futbolísticos han sido estables y evolucionan positivamente; caso contrario de los capitalinos, quienes difícilmente encuentran el balance necesario para doblegar a un oponente en mejor forma.
El plantel del Ferretti entró estimulado a la semifinal. En la serie de dos partidos contra el “Tren del Norte” mantuvieron el mismo nivel de juego creando llegadas claras al arco norteño con oportunidad de gol y mostrando buena defensa.
Los dos encuentros dejaron la sensación de que con algunos ajustes podrían mantener una misma línea de juego. Sin embargo, en la semifinal contra la UNAN regresaron los fantasmas de inestabilidad de la etapa regular.
En el partido de ida faltó un futbol fluido que la contundencia de Bernardo Laureiro y Javier Dolmus, lo recompensó. No obstante, en el duelo de vuelta no hubo nada de lo anterior, solo la intermitencia del futbol practicado en todo el torneo.
¿Habrá borrón y cuenta nueva en la Final? Es difícil imaginar un Ferretti con un juego consistente, salvo que los líderes del plantel se revelen contra el destino y lideren una inesperada transformación.