Llanto, enojo y frustración en juicio por presunta estafa

El más efusivo de las víctimas fue Alberto Evans de 82 años, quien manifestó llorando y gritando al juez Octavio Rothschuh, que lo había perdido todo a manos de Montealegre y Paguaga, quien lo convenció para que depositara U$ 800.000 en la empresa Investmenst and Financial Services, Inc, propiedad de Montealegre.

Llanto, enojo, frustración y gritos fueron parte de las reacciones de las víctimas- testigos que pasaron a declarar el martes 19 de abril, en el segundo día de juicio que se lleva por presunta estafa contra Alvaro Montealegre y Hugo Paguaga, en el Juzgado Séptimo Distrito Penal de Juicio de Managua.

El más efusivo de las víctimas fue Alberto Evans de 82 años, quien manifestó llorando y gritando al juez Octavio Rothschuh, que lo había perdido todo a manos de Montealegre y Paguaga, quien lo convenció para que depositara U$ 800.000 en la empresa Investmenst and Financial Services, Inc, propiedad de Montealegre.

“Esto ha sido un calvario, un desasosiego en mi vida, desde que estos bandidos (Montealegre y Paguaga) se quedaron con los ahorros de toda mi vida. Dejé de tener chofer, empleada, muebles, dinero para pagar mi medicina en fin lo he perdido todo”, dijo llorando Evans, durante su declaración en juicio.

“ARDIL DE MENTIRAS”

Según la testigo Vilma Evans, hija de Alberto Evans y Jorge Bengochea, yerno de Evans, el primero que se acercó a ellos fue el acusado Hugo Paguaga, ya que se lo presentaron en el 2010 en una reunión social, pues tenía amistad con Lilí Bendaña, esposa de Álvaro Montealegre.

“Él (Paguaga) le habló maravillas de la empresa Investmenst and Financial Services, Inc, propiedad de Montealegre y que estaban pagando 6.5 por ciento de interés anual y Jorge le dijo a mi papá de la oportunidad que tenía y él confió porque le dijeron que era Álvaro Montealegre y que su papá o sea mi abuelo había tratado con él en sus tiempos y era un hombre honrado”, dijo Vilma Evans.

Fue así que Evans sacó su dinero de una entidad bancaria e hizo cuatro depósitos en la empresa Investmenst a través de cuatro cheques que entregó a Hugo Paguaga a nombre de dicha empresa. En agosto del 2010 realizó dos depósitos, uno de U$ 250,000 y uno de U$ 100,000, por los que le emitieron dos certificados. Como los acusados cumplieron en pagar los intereses mensuales e incluso Paguaga le llegaba a entregar el cheque hasta su casa y hasta lo invitaba a comer, Evans les confió dos depósitos más en el 2011, uno de U$ 200,000 y uno de U$ 250,000.

Fue hasta julio del 2013 que los pagos de los intereses empezaron a fallar y el acusado Hugo Paguaga ya no daba la cara y les dio el correo de Montealegre, al cual le mandaron a preguntar por el dinero, ya que lo necesitaban porque Evans estaba muy enfermo y necesitaba viajar a Estados Unidos a tratarse.

“Decía que había tenido unos problemitas, pero que ya los estaba solucionando y que pagarían los intereses, pero fue hasta agosto del 2013 que logramos cambiar el cheque. Hugo le mintió a un hombre viejo, ciego, renco y sordo”, dijo Vilma Evans.

Hasta ayer han pasado 11 testigos-víctimas en el juicio contra Montealegre y Paguaga y aunque a Roberto Bendaña lo están enjuiciando en ausencia, ninguna víctima lo ha señalado como participe en la presunta estafa. Otros delitos acusados son crimen organizado y ofrecimiento fraudulento.

CAPTÓ DINERO DEL PÚBLICO

En letra pequeña cada certificado de depósito que Hugo Paguaga y Álvaro Montealegre entregaban a las 17 víctimas, dice que se extiende conforme a contrato de inversión, que nunca existió con las formalidades del Código Civil y Código de Comercio de Nicaragua, según la Fiscalía. Por el actuar fraudulento al captar dinero del público, emitir certificados de depósito sin permiso de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif), la Fiscalía acusó por el delito de ofrecimiento fraudulento de efectos de crédito.

Además, el hecho de constituir una compañía en Panamá y luego venir a operar en Nicaragua, violó la ley de bancos porque no cumplió con el requisito de inscripción ni gozaba con la autorización de la Siboif para operar en el país, sostiene la Fiscalía. Alberto Evans, de 82 años, fue el último testigo en declarar ayer contra Álvaro Montealegre y Hugo Paguaga , durante el segundo día de juicio por estafa agravada, crimen organizado y ofrecimiento fraudulento.

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