En Nicaragua hay dos formas totalmente divergentes de ver la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a Cuba.
El diputado opositor Eliseo Núñez Morales opina que es el “fin del antiimperialismo estadounidense”, mientras que el diputado oficialista Jacinto Suárez considera que es “un reconocimiento al derecho que tiene el gobierno cubano de tener el sistema que ellos escogieron libremente”.
Núñez profundiza en que la reintegración de Cuba en la comunidad internacional va a obligar tarde o temprano al gobierno de los Castro a cambiar gradualmente su política violatoria a los derechos humanos, pero también valora que Estados Unidos se dio cuenta de que con el embargo económico y la política de rechazo a la isla no se logró cambiar al régimen castrista.
“Yo no lo miro como un triunfo de Fidel y de Raúl, yo lo miro muy por el contrario. Simplemente aunque sea al final de sus días, ellos se percataron de que el sistema que habían sembrado en Cuba no funcionaba y que necesitaban del resto del mundo”, dijo el diputado de la Bancada Alianza del Partido Liberal Independiente (Bapli).
El diputado Suárez contraría la idea de Núñez manifestando que no porque llegue Obama a Cuba se desaparece el fenómeno imperialista.