Quiero destacar a tres verdaderos próceres de las libertades públicas que hicieron posible dejar para las futuras generaciones sus pensamientos y sus obras en la búsqueda de la soñada república.
Rigoberto Cabezas, hombre de armas y letras; Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, hombre de paz y libertades públicas y nuestro gran maestro genio que estremeció al mundo con su moderno castellano: Rubén Darío.
Rigoberto Cabezas fue fundador del primer diario que circuló en Nicaragua, en el año de 1884, un hombre de armas a tomar, su vida estuvo rodeada de sueños y balazos, aunque amaba la paz y odiaba la tiranía.
Descubrió su error al ser mandado al tenebroso Penal de San Lucas como represalia a sus combativos artículos condenando la injusticia.En los primeros días del año de 1884 el muchacho llegó a Granada, infundiendo al periodismo nicaragüense el vigor que llevaba en las venas, no regresando jamás a su Costa Rica.
Fue justamente el nombre del primer diario que se imprimía en Nicaragua, que de acuerdo a Pío Bolaños, su principal mentor, fue determinante para el nacimiento de otros medios de difusión y para que el “periodismo nicaragüense se desenvolviera con más vigor”.
Cuentan sus biógrafos que El Diario Nicaragüense apareció en Granada el primero de marzo de 1884 bajo la dirección de Anselmo H. Rivas y de Rigoberto Cabezas.
El Diario Nicaragüense antes que nada era desafecto al régimen de Adán Cárdenas, el presidente de turno y factor decisivo para que los dueños de la imprenta asfixiaran al joven periodista, que en ese entonces tenía 24 años de edad.
Escribía a los 25 años sobre el militarismo: “Todo se resiente con ese ejército, resiente el erario público, se resienten las instituciones republicanas… El cuartel ha sido hasta hoy el receptáculo de todas ineptitudes, de todas las inercias, de todas las hambrientas desesperaciones”. Y agregaba: “Tiene mil y mil inconvenientes el militarismo; y es cierto que es el alma del despotismo, y que con él se oprime impunemente”.
Escritos que le costaron el destierro y la cárcel.Y vino la revolución liberal identificada como “11 de julio” y Rigoberto Cabezas que se había sumado a las fuerzas victoriosas de José Santos Zelaya, para cumplir una gran tarea: la expulsión de la corona británica de nuestro territorio Atlántico, es otro episodio de este héroe sin título ni reconocimiento oficial.
Rigoberto Cabezas, con el apoyo de Zelaya, mandó a la basura la bandera británica, destronó a su graciosa majestad el rey Henry Clarence y metió en la cárcel a un tipejo conocido como míster Hatch, que se había autoproclamado vicecónsul de la Gran Bretaña.
Periodista intransigente, Rigoberto Cabezas fundó en la Costa Atlántica un dinámico periódico llamado La Gaceta del Norte, que sirvió entre otros fines, para defenderse de nuevas agresiones del intransigente Félix Romero, funcionario de Zelaya que lanzó cargos infames contra el héroe.
Cabezas exigió un juicio público y todo salió a luz. la infamia de Romero y la pulcra actuación de Cabezas, quien finalmente decepcionado se dirigió a Masaya para trabajar en una pequeña finca llamada El Aventino para vender sus frutos en el mercado local.
A los 36 años de edad en Masaya, picado por una nigua y con un balazo en el pecho, fue visitado por su viejo amigo el doctor Horacio Guzmán, quien se impresionó más por la pobreza que rodeaba al héroe, que por los signos inconfundibles de que la muerte estaba cerca. Falleció el 21 de agosto de 1896.
Casi un siglo después nace el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en la ciudad de Granada, un 23 de septiembre de 1924, para convertirse en otro paradigma de la militancia abnegada en favor de la libertad y la democracia, de la cual no claudicó ni “en los momentos del más terrible que soportaba Nicaragua”.
No lo doblegaron los inevitables desengaños ni las implacables represiones que sufrió durante su vida política y profesional, que culminaron con el asesinato que le cortó la vida el 10 de enero de 1978.
La excelencia periodística que el doctor Chamorro Cardenal instituyó en Nicaragua vive hoy en el Diario LA PRENSA desde 1948 que él mismo convirtió en el mejor periódico de Nicaragua y lo consagró como el Diario de los Nicaragüenses.
El sacrificio de la vida del doctor Chamorro Cardenal fue el factor que desencadenó de la insurrección popular que derrocó a la dictadura somocista en julio de 1979.
Pero sus ideales de libertad, su anhelo de que Nicaragua se convirtiera en una república se hizo realidad en 1990, con el triunfo electoral y el gobierno de su viuda, doña Violeta Barrios de Chamorro.
Por eso el doctor Chamorro Cardenal vive en su pensamiento político y su ejemplo, que son una luz para alumbrar el camino a seguir para que la democracia pueda ser restaurada y Nicaragua vuelva a ser República.
La Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN) que presido tiene el compromiso de honrar a estos próceres nacionales, que por la miseria política de quienes hoy gobiernan Nicaragua no reconocen en estos patriotas, que escribieron en letras de oro y con el mismo pensamiento que Nicaragua volverá a ser república.
Y finalmente debo mencionar a nuestro gran Rubén Darío, a propósito de los 100 años de su muerte. El poeta y ensayista que introdujo el estilo de escritura conocido como modernismo se convirtió en una gran influencia en los años venideros como periodista en España y Francia y dar rienda suelta a su gran imaginación sobre el verdadero concepto de libertad.
“Si pequeña es la patria, uno grande la sueña”/ “El libro es fuerza, es valor, es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor”/ “Pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente”/ “No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura”/ “Aborreced las bocas que predicen desgracias eternas”/ “Hagamos, porque es bello, el bien…” / “Ser sincero es ser potente”.
“Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura, porque esta ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente”.
Y quizás para despertarnos de nuestro letargo político y social que hoy vive Nicaragua, Rubén nos dejó este mensaje:
“No son muertos los que en dulce paz descansan, bajo la tumba fría. Muertos son los que tienen el alma fría y viven todavía”.
Viva la libertad de expresión. Vivan nuestros héroes libertarios. Viva el periodismo independiente. Muchas gracias y que Dios bendiga a Nicaragua.
Texto editado para esta columna de LA PRENSA, del discurso pronunciado por el presidente de la Asociación de Periodistas de Nicaragua. Gustavo Antonio Bermúdez Herrera, en la celebración del día Nacional del Periodista, el 12 de Marzo de 2016.