El Diriangén llega presionado a Managua esta noche (7:00 p.m.) por las dos derrotas consecutivas en el Torneo de Clausura. La tropa que ahora dirige el salvadoreño José Luis Rugamas está urgida del triunfo o al menos deber conseguir un empate para evitar entrar en crisis, alejándose de los primeros lugares después de un buen inicio, en la continuación de la octava jornada.
Una victoria diriambina será complicada porque el Managua FC, su rival de turno en el Estadio Nacional, cuenta con el entrenador Flavio Da Silva, quien conoce los defectos y virtudes de su explantel y sabe cómo plantearse en el terreno para contrarrestarlas y mantenerse en la tercera posición con 11 puntos, uno más que los Caciques.
El Managua FC es el cuarto conjunto que dirige en Nicaragua este técnico brasileño, quien ha mostrado buenas credenciales porque hasta con los equipos que no tenían mucho para ofrecer —caso del Diriangén hace dos años— los ha llevado a instancia insospechadas, las cuales planea hacer con los Leones Azules, que suman tres años de no llegar a semifinal y no eran favoritos para lograrlo en el actual certamen, pero están haciendo méritos.
Da Silva no estará en el banquillo esta noche porque se lo impiden las bases de competencias; sin embargo sus ideas serán las que se desarrollen en busca de eso tres puntos que se ven factible toman en cuenta que el brasileño domina a sus exequipos, tiene a todo su plantel principal disponible y enfrenta a un adversario con incertidumbres.
Mientras Flavio tiene clara su alineación, la misma de la jornada pasada con las novedades de Kevin Serapio y el venezolano Hermes Palomino, Rugamas apostó en su primer partido por otros jugadores dejando en el banquillo a elementos caracterizados como David Solórzano y Carlos Membreño. Con o sin ellos de regreso, el Diriangén tendrá que batallar mucho para regresar con un punto ante un Managua FC, que tiene perfil de seguir creciendo.