Por un jurado de conciencia fueron declarados culpables Marbely Palma Cortéz y José Amílcar Vanegas Cruz, alias ‘Chilongo’ por el delito de homicidio en perjuicio del canadiense Rajan Deedar Gill, de 62 años.
Dado que el juicio se celebró con una juez y un jurado de conciencia, la Juez Ángela Mercedes Ramos, de Distrito Penal de Juicio de Diriamba, los declaró culpables por el delito de robo agravado.
Al tercer involucrado en la acusación, José Faustino Vanegas, fue declarado culpable solo por el delito de robo agravado. La lectura de sentencia fue programada para el lunes 29 de febrero.
En el debate de la pena, el Ministerio Público solicitó 15 años de prisión por homicidio para Marbely y “Chilongo”, y siete años más por robo agravado, para un total de 22 años.
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En el caso del hermano, José Faustino se pidieron siete años por robo agravado. La narración de los hechos de la Fiscalía indicaba que el 28 de noviembre pasado, la mujer se reunió con “Chilongo” en el mercado de Diriamba, y este le entregó dos pastillas de Bromazepán, para dormir al extranjero.
Ambos acordaron que cuando las pastillas hicieran su efecto, Palma haría señas desde la casa hacia la costa, donde esperarían los otros acusados.
El domingo 29 de noviembre ella llegó a la quinta en La Boquita y aprovechó un descuido para echarle las pastillas en una copa de vino. Sin embargo, la especialista en Medicina Forense, doctora Ernestina Cuadra Rocha, en su dictamen confirmó que en la autopsia que se le practicó a Gill, se encontró una sustancia etílica (alcohol) y no una que contuviese psicotrópicos, desmintiendo esta parte de la acusación de la Fiscalía.
Los sujetos aprovecharon para entrar, utilizaron guantes de látex para no dejar huellas, tomaron un cuchillo, cortaron unas manilas de unas cortinas y con unos trozos de mecates, que también llevaron, amarraron a Rajan Gill, quien se encontraba en su habitación inconsciente. Cuando Gill despertó, los cinco hombres golpearon a la víctima con un extintor en la cabeza, luego en el abdomen, le taparon la boca, y todo esto habría provocado su muerte.
Los delincuentes luego de haberle quitado la vida al canadiense, se llevaron una caja fuerte, un televisor plasma, una computadora, grabadora, piano, guitarra, cafetera, taladro y la camioneta Mitsubishi que luego dejaron abandonada en una propiedad privada, en el sector conocido como Los Tubos, carretera que va hacia Las Esquinas, San Marcos.
A la una de la madrugada del 30 de noviembre, Marbely para fingir que no había participado en el hecho, se presentó a un hotel ubicado frente a la Quinta Azul. Ellos la enviaron a la Policía.
Palma primeramente salió vestida, pero cuando los guardas le dijeron que fuera a la Policía, ingresó nuevamente a la vivienda, salió sin su pantalón, la cubría nada más una camisa, descalza y con lágrimas en sus ojos, se fue hasta la delegación a interponer la denuncia.